Mambo 5, mi tema preferido de Damaso Pérez Prado

Creo que Mambo 5, de Damaso Pérez Prado, es una de las músicas caribeñas más bonitas del mundo. Me gusta mas el Mambo 5 que el muy famoso Mambo 8. Su compositor, como ya dije, fue el muy afamado músico cubano D. Pérez Prado, que la escribió en 1949 y grabó en 1950.

Damaso Pérez Prado tiene en su haber una docena de mambos clásicos, todos con título de números y famosísimos. Pero quizás el número 5 es el más versionado.
Por supuesto: hay covers para todos los gustos, pero dá la casualidad que las versiones me parecen de terror. A mí, por ejemplo, la versión distorsionada y mal sampleada y mal cantada del alemán Lou Bega me parece un horror. Y ya que estoy hablando de Lou Vega, deseo contarles que los herederos de Pérez Pardo y Vega estuvieron en conflicto judicial por los derechos musicales y autorales del tema. El caso se resolvió en 2008 en favor de Lou Vega, ya que la justicia alemana consideró que Vega había escrito la letra sobre el Mambo 5 de Pérez Prado y por lo tanto le correspondía cobrar derecho de autor.  





El Camino de San Diego (2006)

Entre todo lo que se escribió, escribirá o escribe, lo que se dice o dijo o dirá con respecto a Diego Armando Maradona me puse como objetivo volver a ver esta película en Youtube.

Se trata de El Camino de San Diego, film 100 x 100 con ADN de Carlos Sorín.
Sorín es un director absolutamente atípico. Sus últimas producciones son con un mínimo de equipo, sin actores profesionales pero con gente real y en sus ámbitos cotidianos; despojo crudo, historias sobre seres creíbles y en su entorno y con sus familias y amigos.

La carrera cinematográfica de Sorín se puede dividir en dos: su parte comercial que abarca solo dos películas ( La Película del Rey - una joya -; y Eversmile New Jersey - otra joya, y protagonizada por Daniel Day Lewis); y su parte minimalista, despojada, asceta y cero comercial que es toda su maravillosa producción posterior. 

En El camino de San Diego Sorín nos zambulle en la calurosa provincia de Misiones y en la cotidianeidad de un muchacho que, como ya adivinaron, tiene una obsesión por el Diego. Que en Argentina haya un inexplicable culto místico por Maradona no es ninguna novedad (me incluyo, para mí es la materialización de un dios mortal y pagano); y me parece que esta película explica claramente cómo se vive ese amor, esa pasión y ese agradecimiento ilimitado por el 10.
Sorín escribió el guión a partir de una situación real: a partir de 2004 Maradona sufrió crónicos problemas cardíacos, de adicciones y psíquicos (que desencadenarían en su fallecimiento en 2020). Y acá es donde el protagonista ficticio de esta película  se nos materializa: un chico llamado Tati, muy humilde y sencillo, y que como casi todos los argentinos, tiene una relación amador-amado con el 10. Tati vive en pobreza extrema, pero así y todo se las arregla para ser feliz. Su vida y su entorno es su amor incondicional por el Diego y la cotidianeidad con sus amigos, los trabajos ocasionales que encuentra, su esposa e hijas. Y un día pasan dos cosas que rompen su cotidianeidad: se entera que el Diego está muy enfermo e internado en una clínica, y encuentra en el monte - bosque - un pedazo de tronco de árbol que se parece mucho al 10.
Y es así que Tati empieza el camino a Buenos Aires para brindarle a Maradona el pedazo de tronco como ofrenda y como regalo. La película es bella como pocas, y muy querible.





Mank (2020)

No me gustó esta película. Mank no me gustó nada. 
No me gustó porque está filmada en un mediocre y mal maquetado blanco y negro, o sepia, o algo parecido.
No me gustó porque es una película muy críptica, y además, los argumentos conspirativo-maniqueos ya me tienen con las glándulas Weber por los aires...
No me gustó porque para entenderla hay que ser un adivino (o experto) en la muy difícil relación profesional-íntima que los protagonistas tenían (el trío Mankiewicz-Hearst-Welles) y todo lo que los rodeó. Y ni les digo cuando en medio de la película aparecen flashbacks de la elección que perdió Upton Sinclair allá por los '30 (¿Qué recórcholis tendrá que hacer Upton Sinclair en todo esto... ?).
No me gustó la dirección del experimentado David Fincher, que supo hacer muy buenas películas. En este caso no logra contener al muy querible Gary Oldman - un caballero muy dado a la sobreactuación si es que no se le ponen límites - y tampoco aprovecha el enorme potencial de las luces y efectos que el blanco y negro ofrece.

¿Qué me gustó?
La banda de sonido. Otra vez el dúo Reznor-Ross poniéndole talento a la cosa...
La reconstrucción de época.
La gran actuación de Charles Dance.

Para hacer un resumen del film: un muchacho que es un guionista oculto, y que es un genio (un genio siempre ebrio y de escándalo en escándalo; muy Maradoniano, el muchacho) es contratado por otro genio: el gigantesco Orson Welles. ¿El motivo? Welles quiere que le escriba un guion, pero también quiere que el guión esté a su nombre. Mister Mankiewicz (Mank) acaba de sufrir un accidente, está en un pico de excesos varios, y encima, se le aparece el ególatra de Welles pidiéndole un trabajo urgente. Pero ahí no termina la cosa. En el medio de ambos está William Hearst, que en la época fue el hombre mas poderoso del gran país del norte; y como cereza de la torta, Hearst tiene una relación tormentosa con Mankiewicz y Welles.
El resto es historia.
Historia que mas o menos se conoce.
Mank, por una vez en su vida, quiere un poco de dignidad, y le exige a Welles que su nombre aparezca en los créditos. Quiere ver que su nombre aparezca en la pantalla, quiere que su nombre esté marcado como guionista. Y Welles enfurece y todo salta por los aires.

Pero si les sigo contando no tiene sentido.
(¿A que no saben por qué el nombre Rosebud...?)




The Hurt Locker (2008)

 La película Hurt Locker está muy lograda, y tiene una historia peculiar.

Su directora, Kathryn Bigelow (que ganó por esta cinta el Oscar a mejor dirección y mejor película), tuvo que hipotecar todo lo que tenía para poder financiar el film. Como los grandes estudios no confiaron en ella (si he de decir algo a favor de los productores es que no es habitual que directoras de cine hagan películas bélicas) la buena de Bigelow empeñó hasta sus anillos, su casa, su auto. Y como aún no le alcanzaba tuvo que recurrir a un ignoto productor independiente francés que también tuvo que empeñar lo poco que tenía.
La producción pasó por un sin fin de dificultades: no había dinero para efectos especiales, todo se filmó en primera toma ya que no había dinero para la segunda. ¿ Qué hacer, entonces... ? El viejo truco de usar varias cámaras a la vez, y quedarse con la mejor toma. 
Los tres actores protagónicos -que no eran famosos en aquellos momentos, pero hoy sí lo son - cobraron lo mínimo, y también cobraron lo mínimo Ralph Fiennes, David Morse y Guy Pearce, una manera de hacerle el aguante a la directora. Bigelow filmó en Jordania y como extras puso a refugiados afganos; el dinero llegaba para bancar una producción y sus costos por 40 días. Y en 40 días se filmó. Y se filmó con temperaturas que superaron los 45 grados, día a día.
Pero la frutilla del postre se la lleva la edición: Bigelow filmó en 16mm. Hubo que llevar las latas en mano hasta Londres, y en varios viajes, para editar y compaginar en la postproducción.

La película tiene un gran guión, actuaciones bien encausadas, una gran mano de dirección y puesta en escena. Se nota que hay poco dinero, y se nota las ganas de que todo salga adelante y, lo que es más importante, se nota la ausencia de Hollywood. Lo cual es maravilloso. Si alguna vez creyeron que podía llegar a existir una película de guerra minimalista, pues están frente a ella.

Si alguno de ustedes tiene duda de cómo trabajaba un escuadrón anti bombas en Irak,  esta el la película indicada.



Day-O

¿Cuantas bellas canciones y cantantes y artistas ha dado Jamaica a la cultura universal ? Quizás muchos mas de lo que nosotros le dimos a Jamaica.

Entre las maravillosas canciones legadas al repertorio universal se encuentra Day-O. O quizás mas conocida como Banana Song Boat. Que es un anónimo, una canción portuaria de trabajadores para amenizar las largas jornadas bajo el sol del Caribe.
Un día en 1954 a Edric Connor se le ocurrió grabar este anónimo.
Y de allí solo fue un paso para que el éxito rotundo llegase. 
Grandes personalidades de la música popular grabador e inmortalizaron este verdadero himno universal; como ser Harry Belafonte, Shirley Bassey o Stan Freberg. Y luego de más de 70 años de la grabación original, la canción no ha perdido belleza, ni espíritu, ni actualidad.