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Saint Jack (1979)

No se me hubiese ocurrido jamás de los jamases ver esta película, pero ni en pesadillas, hasta que un día surgió la ocasión. Ocasión motivada por la curiosidad.

Los pongo en contexto: hace unos años los amigos de un amigo de mi marido vinieron a pasar la tarde en nuestro departamento, y luego, se quedaron a cenar.
Charla va, charla viene, comimos como sapos. Y a los postres, cada cual contó anécdotas graciosas y cosas insólitas para reírse un rato. Monika, la señora amiga del amigo de mi marido, en un momento comentó: "sin ser actriz, y siendo muy joven, actué en una película con Ben Gazzara y Peter Bogdanovich". Y me la quedé mirando atónita y boquiabierta. Recuerdo que le pedí que repita lo que acababa de decir, e insistió: 
"sin ser actriz, y siendo muy joven, actué en una película con Ben Gazzara y Peter Bogdanovich". 

Imaginen mi sorpresa, y más teniendo en cuenta que no soy persona fácil de sorprender. Es que uno no se encuentra fácilmente a una persona que venga de casualidad a casa y que, además, te mira a los ojos y te dice, sin pestañar, que filmó con tal o cual, así de natural y relajado, como si uno fuese a comprar el pan por las mañanas.
Por supuesto le pedí más detalles: la película es Saint Jack, filmada en Singapur en 1979, con un Ben Gazzara en el tope de su carrera y con un Peter Bogdanovich también en la cima. Monika, para ese entonces, tenía unos 20 añitos. Ella nos contó que se le dio la oportunidad de actuar y actuó (o lo intentó). Y también mencionó que ni bien terminó de rodar la película se dio cuenta que lo suyo no era actuar. Y entonces, Monika dedicó el resto de su carrera laboral al ámbito corporativo y nunca más pisó un set de filmación.

Y ahora, y ya con la anécdota terminada, paso a desglosar la película.
Si he de ser sincera, a Bogdanovich no lo he seguido nunca como director (y además, es un mal actor); pero siempre admiré a Ben Gazzara. La película es, en mi opinión, olvidable. Y el guión es previsible, naive, y que hace agua por todos lados: ¿Quién puede creer que un proxeneta puede ser 'el tío bueno, honrado y honorable' de un grupo de chicas dedicadas al noble oficio de meretriz? ¿Quién puede creer que la mafia china es inofensiva y educada como un angelical niño cantor?

A mi modo de ver, el argumento (basado en la novela del mismo nombre) no tiene sostén ni convicción: si bien la historia contada en la película está ambientada en aquella Singapur de los '70 (que no es la Singapur de ahora); hay cosas que no cuadran, como ser que un yanqui enquilombado intente poner un prostíbulo de alto vuelo con señoritas encapsuladas en el bajo mundo, por un lado; que la mafia china (que es light e inofensiva) le haga algunas zancadillas casi maternales al señor americano; que un señor turbio e inescrupuloso (y sí, adivinaron, Bogdanovich y sus siempre malas actuaciones) intente mediar entre las partes; y como fondo, lo falsamente exótico de Asia y sus gentes. La película no fue creíble en su momento; y menos que menos, ahora.

Pero Gazzara siempre fue Gazzara, en la película está muy bien. El gran Denholm Elliott, que también asomó el pico, actuó fenomenal. Bogdanovich, como ya dije, mal. Y Monika, nuestra invitada (que en el film y en su personaje también se llama Monika), no ha tenido ni tiene dotes para la actuación, y entonces, se lo perdonamos. Menos mal que ella (por suerte para nosotros y nuestra siempre frágil salud mental; y ni qué decir para el resto de la industria cinematográfica) ya no actuó nunca más. 

Monika, te queremos. Te queremos.






Una de Rancheras...

En la nota anterior en este mismo blog comenté a grandes rasgos qué es un Corrido y cuáles son sus características.

https://cinemandmusicecleticreview.blogspot.com/2026/09/corridos-una-historia-con-mil-historias.html

Pues el Corrido, con toda su energía y sus cadencias, es hijo directo de las Rancheras.
Por supuesto, la palabra "Ranchera" refiere al rancho, donde los peones y empleados del campo se juntaban luego de largas horas de trabajo a comer, cantar y bailar. La Ranchera es un género muy anterior al Corrido, su origen se remonta al siglo XVIII y a la propagación de grandes haciendas ganaderas y agrícolas por el actual suelo mexicano. Los temas de las Rancheras, pasadas y actuales, suelen ser historias del campo, leyendas, amores, venganzas, duelos, tristezas, declaraciones de amor.

Desde principios del siglo XX la Ranchera y el Corrido, con un lazo común en su musicalidad y de divulgación histórica, dividen caminos. Hoy día se asocia a la Ranchera con la tradición, Los Charros y Jalisco; y a los Corridos con una expresión más dinámica, mutante, actual y popular.

Rancheras hay miles, con lo que les gusta cantar y tocar música a los mexicanos.
Hay Rancheras románticas, valseadas, lentas o con mucho ritmo. Casi que para todos los gustos.
Pero a mí, qué quieren que les diga, me gustan las rancheras tradicionales, como "México Lindo y Querido" cantada por Jorge Negrete.



Corridos, una historia con mil historias

Posiblemente alguno de ustedes que no esté familiarizado con la cultura mexicana crea que los Corridos se limitan a los ya famosos y mercadotécnicos narco Corridos.

Pues no es así.
Los Corridos son parte troncal de la cultura musical de México.
Nacen con la necesidad de contar historias, y vaya qué historias: revoluciones, batallas, héroes, hazañas épicas, aventuras, personajes de época, amores, mujeres valerosas, venganzas.

No sé si el corrido tiene, por decirlo así, un certificado de nacimiento.
Pero sé que aparecieron ya en el siglo XIX, contando la cotidianeidad de la guerra, la vida en la hacienda, el amor, la pasión y las desventuras de este maravilloso pueblo.

Por supuesto, el Corrido Tradicional del siglo XIX fue mutando y cambiando temática conforme fue pasando el tiempo; por ejemplo, a fines del siglo XX nace el Corrido con algunos toques de rock o pop; y ya en 1970 aparece una variante singular: el narco Corrido. 

El Corrido es un género que muta, se reinventa, y se alimenta de otras fuentes musicales, culturales, estilísticas y generacionales, y así es como en este tercer milenio ya tenemos Corrido Rap, Corrido Hip Hop, el Electrónico y otras mezclas. Todas las variaciones del Corrido, por supuesto, conservan la idea-matriz: contar historias.

Aquí deseo hacer honor a un Corrido Tradicional Mexicano, el famosísimo "Adelita":




Powers of Ten (1968 y 1977)

Uno de mis libros preferidos sobre cartografía se llama  A History of the World in 12 Maps (no sé si está traducido al español; el autor es Jerry Brotton). El libro, además de ser excelente en cuanto a investigación histórica, despertó mi curiosidad con respecto a dos documentales que menciona, a propósito de la paternidad de ambos documentales con lo que hoy conocemos como Google Earth y Google Maps. ¿ Cómo es eso posible... ? Pues trataré de sintetizar.

En los '90 existió una empresa llamada Silicon Graphics. Sus creadores conocían los dos cortos del matrimonio de ingenieros Charley y Berenice Eames llamados Power of Ten, uno filmado en 1968 y que en sus 8 minutos nos explica usando dos relojes (uno analógico, el otro digital) cómo funciona la Twin Paradox; y el de 1977 y que en sus 9 minutos nos explica el tamaño relativo de las cosas cotidianas y nosotros mismos con respecto al universo. Los jóvenes ingenieros de Silicon Graphics (SGI) estaban fascinados con ambos cortos y pusieron manos a la obra tratando de encontrar la forma de que en un sistema computarizado pudiese verse el planeta en detalle y tener acceso a mapas de manera ilimitada. Mark Aubin, uno de los ingenieros informáticos de SGI y posterior cofundador de Google Earth, siempre dá las gracias al matrimonio Eames y sus Powers of Ten cada vez que se le presenta la ocasión ya que los documentales le sirvieron de inspiración y meta.
En 2001 Silicon Graphics sufrió el éxodo de sus ingenieros y programadores más importantes (entre ellos Aubin) que fundaron Keyhole, la empresa que inventó el clip-mapping y que en su forma web se llamó Earthviewer. Keyhole pronto estuvo entre ceja y ceja de Google, que por supuesto adquirió Keyhole (incluidos todos sus ingenieros y desarrolladores) y su Earthviewer, y le cambió el nombre por Google Earth. Si quieren saber más sobre todo esto, en el capítulo 12 de A History of the World in 12 Maps se explica con lujo de detalles todo este proceso.

Volviendo a los cortos: fueron dos, y con el mismo nombre. Uno filmado en 1968, llamado A Rough Sketch; y otro filmado en 1977, apodado Final.






The Room (2003)

Hace algunos años un conocido, con quien comparto amor por el séptimo arte, me lanzó un desafío: hacer una reseña sobre la archifamosa The Room, considerada la peor película de la historia. Al principio dije que no, y luego dije que sí. De manera particular, las películas mal hechas no me llaman la atención (pero tienen una caterva de seguidores); pero luego de sopesar la invitación del colega, pues me puse manos a la obra, e hice la mentada reseña sobre este film del que mucha gente habla, pero que pocos han visto. Para lograr mi cometido traté de armarme de paciencia e informarme: vi la película de James Franco sobre The Room ( su película se llama The Disaster Artist); leí el libro de Greg Sestero, amigo del alma mater de The Room y actor del film (su libro se llama The Disaster Artist, la película de Franco está basada en ese libro) y finalmente, y ya preparada, me vi The Room.

Pero mejor vuelvo un poco hacia atrás y les cuento el proceso de cómo logré escribir esta reseña. Por eso, empezaré por la película de Franco, ya que sobre The Room, en sí misma, hay muy poco que comentar.
James Franco es un hombre talentosísimo, multifacético y algunas veces arriesgado. Secundado por escándalos y por denuncias varias, su carrera siempre parece al borde del precipicio. A Franco lo pongo en la misma línea que Ben Affleck: ambos tienen enorme talento como directores, productores, guionistas; y poco talento pero mucho oficio para actuar. Y al igual que Ben Affleck, Franco ha mostrado mucho tino y mucho sentido común para con aquello que decide actuar. Y la película The Disaster Artist lo demuestra.
En la película, que detalla los entretelones de la filmación y de cómo se gestó The Room, Franco y su hermano Dave Franco (en la piel del ambiguo Greg Sestero) se lucen en paso de comedia. La película es logradísima, muy entretenida y con mucha frescura; la vi como diez veces, y cada vez me resulta mejor.
Una particularidad de la película es que el elenco es de primerísimo nivel: Melanie Griffith, Zac Efron, Bob Odenkirk, Sharon Stone, los ya nombrados James y Dave Franco; y muchos otros haciendo cameos y actuando como sí mismos (Bryan Cranston, por ejemplo) o en cameos auto referenciales (los mismísimos Greg Sestero y Tommy Wiseau).

De Greg Sestero ya les conté un poco. Pero aún no les dije nada de Tommy Wiseau. 
Tommy Wiseau, Tommy Wiseau. 
Ustedes se estarán preguntando quién es Tommy Wiseau. 
Pues es el señor que engendró The Room.

Pero mejor les sigo contando. Como ya les anticipé, la película de Franco está basada en el libro The Disaster Artist de Greg Sestero. El libro me aburrió, pero nada malo hay en ello, pues muchos libros me aburren. Mucho del libro se pierde en desentrañar el país de nacimiento y la fortuna de Tommy Wiseau -el multitask del engendro -; y creo que a los lectores eso no les interesa. O sí, qué se yo.

Pero vayamos a los papeles: para quién no conoce la trama de la película y la trastienda de The Room, les cuento en pocas líneas: en los 2000 un excéntrico artista (¿artista?) de misterioso origen y de nombre Tommy Wiseau se despierta un día y decide filmar su propia película (y gastar 6 millones de dólares en ella) siendo él mismo director, productor, guionista y actor. Lo secunda su amigo casi adolescente Greg Sestero (un muchacho que al 2026 ya es casi cincuentón, pero que sigue con enterna languidez adolescente). Una curiosidad: Sestero se presenta a sí mismo como modelo, escritor, guionista, director y actor. 
Y le creo, porque soy una creyente.

Sin desmedro de lo anteriormente dicho, paso a la película de marras, la ya multi mencionada The Room. 
Confieso que leí algunas reseñas sobre esa película antes de escribir mi propia reseña.
Y noté que los reseñadores gastaron muchos párrafos en describir un guión que no existe como tal.
¿ Quién puede decir que Wiseau escribió un guión... ? La película no tiene guión, no tiene argumento; la película no tiene pies ni cabeza; la película no tiene costados, ni laterales, ni abismos, ni paraísos. La película es un cúmulo de inconexiones, es un rejunte de escenas que parecen filmadas para películas diferentes y luego mal pegadas. Como una suerte de Frankenstein: un pastiche.
Al momento de filmar The Room Tommy Wiseau nunca había filmado nada (al punto que trabajó con dos procesos de filmación distintos), no sabía dónde estaba parado, hablaba muy mal inglés, no tenía conciencia de lo que estaba haciendo, ni cómo lo estaba haciendo, ni qué recórcholis creía que podía hacer. Lo único concreto en la vida de Wiseau es que es, o fue, un hombre con dinero, mucho, mucho, muchísimo dinero, y como todo ser humano con mucho dinero para gastar, y encima caprichoso a la hora de gastar el dinero, pues filmó una película toda suya. Puede decirse que The Room es sólo y únicamente hija de este hombre.
Así las cosas, cuando filmó salió lo que salió: la nada misma.

Igualmente, el tiempo y las circunstancias hicieron que Wiseau hoy día sea una especie de ídolo, fetiche y mito viviente. Su película tiene muchísimo éxito en cineclubs, en salas de cine alternativo y en festivales de películas retro. 
Con respecto a la dirección y la actuación: otra nada misma. No hay dirección -de nada-; y no hay actuación -tampoco de nada-. The Room vendría a ser como la física cuántica: el estudio de partículas que no existen pero se pueden medir y catalogar.

Para terminar, ¿dónde se puede ver The Room? 
Prueben en plataformas, o algún cine club. 





The Hurt Locker (2008)

 La película Hurt Locker está muy lograda, y tiene una historia peculiar.

Su directora, Kathryn Bigelow (que ganó por esta cinta el Oscar a mejor dirección y mejor película), tuvo que hipotecar todo lo que tenía para poder financiar el film. Como los grandes estudios no confiaron en ella (si he de decir algo a favor de los productores es que no es habitual que directoras de cine hagan películas bélicas) la buena de Bigelow empeñó hasta sus anillos, su casa, su auto. Y como aún no le alcanzaba tuvo que recurrir a un ignoto productor independiente francés que también tuvo que empeñar lo poco que tenía.
La producción pasó por un sin fin de dificultades: no había dinero para efectos especiales, todo se filmó en primera toma ya que no había dinero para la segunda. ¿ Qué hacer, entonces... ? El viejo truco de usar varias cámaras a la vez, y quedarse con la mejor toma. 
Los tres actores protagónicos -que no eran famosos en aquellos momentos, pero hoy sí lo son - cobraron lo mínimo, y también cobraron lo mínimo Ralph Fiennes, David Morse y Guy Pearce, una manera de hacerle el aguante a la directora. Bigelow filmó en Jordania y como extras puso a refugiados afganos; el dinero llegaba para bancar una producción y sus costos por 40 días. Y en 40 días se filmó. Y se filmó con temperaturas que superaron los 45 grados, día a día.
Pero la frutilla del postre se la lleva la edición: Bigelow filmó en 16mm. Hubo que llevar las latas en mano hasta Londres, y en varios viajes, para editar y compaginar en la postproducción.

La película tiene un gran guión, actuaciones bien encausadas, una gran mano de dirección y puesta en escena. Se nota que hay poco dinero, y se nota las ganas de que todo salga adelante y, lo que es más importante, se nota la ausencia de Hollywood. Lo cual es maravilloso. Si alguna vez creyeron que podía llegar a existir una película de guerra minimalista, pues están frente a ella.

Si alguno de ustedes tiene duda de cómo trabajaba un escuadrón anti bombas en Irak,  esta el la película indicada.



Nomadland (2020)

Bien entrado el siglo XXI somos testigos de un fenómeno que ha crecido en casi todo el mundo occidental: personas que viven en sus coches, camionetas, casas rodantes o pequeños utilitarios. Son los neo nómades, itinerantes, trotamundos, errantes, trashumantes y migrantes que sobreviven con lo mínimo, suelen trabajar en empleos precarios y estacionales y circulan por el país en caravana, en pareja, o solos.
Todos ellos son neo viajeros del siglo XXI que conocieron mejores épocas pero que en la vejez se encuentran en la difícil situación de no poder hacer frente a tener una casa, comodidades y un ingreso digno. 
Ya dije que este fenómeno existe en muchos países occidentales y muchos profesionales universitarios le han dedicado ensayos y análisis periodísticos. Pero quizás quién ha sabido zambullirse como nadie en esta subcultura fue la periodista e investigadora estadounidense Jessica Bruder que hizo un seguimiento de inmersión (mutando ella misma a ser nómade) y recopiló muchísima información e historias de estas personas que enfrentan el día a día con amor, esperanza y mucha dignidad. Y de toda esa fuerza, belleza, intercambio y serenidad que compartieron Jessica y sus amigos nómadas nació el libro de no ficción Nomadland.

Primero fue el libro, en 2017; y luego vino la adaptación cinematográfica en 2020. Y no sé cuál es mejor, si la no ficción de Jessica Bruder (magistral, una verdadera clase de periodismo de inmersión) o la exquisita película de Chloé Zao (quien escribió el guión, dirigió y produjo el film). Un film que es majestuoso, bellísimo, calmo, relajado; y lo que es mejor, un fenomenal círculo de no actores (casi todos ellos amigos de Jessica Bruder) y nómades reales acunaron a un personaje ficcional compuesto por Frances McDormand mientras la pantalla los une y los amansa. McDormand ganó un Oscar por su actuación, y también otro Oscar por ser una de las productoras de la película.

Pero también he de decir que no todo espectador se sentirá cómodo por la forma y manera de encarar los temas y las técnicas de filmación de Chloé Zao: guiones mínimos, planos largos y en barrido lento, trabajar con gente común que no sabe actuar. Todo ello es un combo que no todo el mundo está dispuesto a digerir. Escuché y leí muchas críticas de la películas: los que la aman, los indiferentes y los que la odian. Pero lo que sí, a nadie ha dejado indiferente.






John Cage 4´33´´

Cuando en 1952 el compositor y teórico musical John Cage se amaneció con esta composición de silencios, que dura exactamente 4 minutos con 33 segundos (divididos en tres movimientos), muchos colegas, público y asistentes pensaron que se había vuelto loco. Pues la composición no tenía música que sonara, y los músicos intervinientes no ejecutaban ninguna composición sonora. Los 4 minutos 33 segundos eran de silencio, pero un silencio poblado de otros sonidos que no eran emitidos por los instrumentos. Y esa fue y es, precisamente, la teoría de Cage: el silencio absoluto no existe en la vida cotidiana, ya que los sonidos de ambiente o naturales, por más tenues que sean, existen y son más notables y distinguibles que la música en sí.
Cage y su 4´33´´ ha tenido toneladas de interpretaciones, ensayos, análisis y polémicas entre teóricos, y cada cual ha tratado de dar su opinión al respecto. Algunos han apoyado fervientemente los análisis y experimentos con silencios de Cage, otros lo han tildado de parlanchín. 

Desde el punto de vista musical, Cage mantuvo que el silencio no era la mera ausencia de sonido sino la reinterpretación de esa supuesta ausencia desde la subjetividad y el sentir de cada uno. Ejemplo: para muchos, el murmullo de las hojas embarulladas en otoño es música; para otros, es un ruido insignificante. Además, Cage sostenía que los sonidos ambiente donde se ejecuta música son parte de las composiciones y constituyen una performance, y que la aparente ausencia de sonido y el silencio se retroalimentan y embellecen, dando lugar a verdaderas creaciones artísticas en las que lo mínimo y sutil es emponderado y elevado a composición musical.
Yo estoy de acuerdo, ¿y ustedes?


Imagen bajo licencia de Wikimedia Commons





¿K Pax (2001) es un plagio bien hecho de Hombre mirando al Sudeste (1986)?

Seré breve y ya les doy la respuesta: sí. K Pax (2001) es un plagio de la película de Eliseo Subiela Hombre mirando al Sudeste (1986). Pero en este caso, la culpa no ha sido del chancho sino de quién le dio de comer.

Los pongo en contexto. El director argentino Eliseo Subiela filma y escribe el guión de Hombre mirando al Sudeste (estrenada en 1987) en la que un señor es ingresado a un psiquiátrico porque dice que viene de otro planeta. En 2001, se estrena K Pax, en la que un señor (Kevin Spacey) es ingresado a un psiquiátrico porque dice que viene de otro planeta. Y las coincidencias no terminan ahí, las hay para todos los gustos, colores e ideas. Pero la culpa del plagio de la película K Pax no la tiene ni el director, ni los productores, ni los actores. La culpa es del autor de las sagas de ciencia ficción en las que se basa el film yanki, que nunca jamás admitió que Hombre mirando al Sudeste fue su inspiración para la creación de sus novelas K Pax. Y lo que es peor, este señor vendió los derechos de K Pax para se sea llevada a la pantalla grande en Estados Unidos.

Subiela, ante tamaño desparpajo, no se quedó de brazos cruzados: inició una batalla legal para que el plagio quedase expuesto. Pero lamentablemente, Subiela tuvo que dar marcha atrás con su intención ya que no pudo solventar los costos de pagar abogados en Estados Unidos. Y así, otra injusticia ha quedado desenmascarada, pero las consecuencias son nulas. 

Más de una vez habrán leído que aquí y allá se descubren plagios o robos de obra publicada, filmada o musical. Y muchas veces, lamentablemente, quienes son los legítimos dueños de esos derechos deben desistir de presentarse a la justicia para reclamar lo que es justo porque no poseen espalda sólida económica que los ampare para costear el pago de ayuda legal.

Lo lamento por Subiela, que falleció sin que se le reconociera la inspiración e influencia que ejerció en la saga de novelas K Pax y la película homónima.



Prisencolinensinainciusol, la canción que dio origen y sentido al rap europeo (aunque su letra no tiene sentido)

Hoy es sábado 14 de junio de un verano tranquilo en las montañas achicharradas de New Mexico. Y como casi todos los sábados, empecé el día con una rutina tranquila y apacible. Esta mañana salí a caminar, fui a la feria, charlé con los vecinos. Y durante la charla con los vecinos, escuché de fondo que alguien en un automóvil que pasaba tenía a tope Prisencolinensinainciusol, la canción que dio nacimiento al rap europeo y que compuso e interpretó Adriano Celentano a principios de los setentas en aquella Italia que ya no es lo que era.
Me explico: las palabras de la canción no significan nada en inglés, y el tema es una tomadura de pelo hacia aquellos que balbucean canciones en ese idioma con mala pronunciación y sin saber lo que las letras dicen. Celentano, además, no esperó a que naciera el rap yanki, ya que él mismo en 1972 se encargó de crear su propio flow, rima y ritmo con palabras inventadas que suenan a inglés pero no lo es. ¿No es gracioso que haya sido precisamente Celentano el padre del rap europeo? ¿Un italiano cantando y componiendo rap en 1972? Pues sí. La canción, por supuesto, es de culto. Y todo aquel que pretenda ser un entendido sobre música moderna contemporánea lo tiene a Celentano y su canción en el tope de sus listas.



Ghost Riders in the Sky, la canción western más famosa

Hace algunos años y para Navidad me regalaron un libro curioso: Ghost Riders in the Sky, escrito por Michael Ward.

El libro cuenta una historia que en USA es muy conocida y está relacionada con la canción western mas famosa, la mas aclamada y mas versionada y su autor, Stan Jones. La canción es la maravillosa Ghost Riders in the Sky. Que también es conocida como Riders in the Sky, Ghost Riders o A Cowboy Legend.
Este maravilloso tema tiene mas de 500 versiones (contando 2024 inclusive) y solo teniendo en cuenta las de USA.
La canción a veces se la versiona con letra y música o solo música.

Stan Jones escribió la canción en 1948 y la grabó a fines de ese año mientras aún trabajaba como Ranger en un Parque Nacional.
El suceso de la canción fue de tal magnitud que pronto le llovieron contratos de Hollywood (para música de películas western) y discográficas.

Les dejo la versión original, tocada y cantada por Stan Jones en 1948. Y la de Johnny Cash en 1979.







Take Five, el tema que casi pasa inadvertido y cae en el olvido

En este lluvioso y fresco domingo 23 de junio de 2024 deseo contarles la historia de cómo un tema musical atípico y que en su momento pasó completamente ignorado logró transformarse en la composición de jazz más exitosa de todos los tiempos.

Corría el año 1958. El cuarteto de jazz de Dave Brubeck ya era super famoso, y le arreciaban los contratos, dinero y popularidad. El cuarteto estaba integrado por 4 genios y superdotados musicales: el mismo Dave Brubeck (piano); Joe Morello (considerado el mejor baterista de todos los tiempos); Paul Desmond (saxo); y el exquisito y magistral Eugene Wright (contrabajo). El tema Take Five nace a pedido de Joe Morello, quién le pidió al saxofonista Paul Desmond un tema en notación musical completamente fuera de lo común (un 5/4) para lucirse en la batería. Joe Morello era un hombre que conocía a la perfección sus enormes dotes musicales y por lo tanto deseaba composiciones exigentes para mostrar su virtuosismo y genialidad; y a la vez, tener la oportunidad que el cuarteto luzca compacto y a la altura de su talento. Sí, ya lo adivinaron: Morello fue un narcisista y egocéntrico, pero esa es una circunstancia entendible ya que fue un genio, y los genios nunca se han caracterizado por ser sencillos y/o humildes. Así las cosas, Desmond compone Take Five (en el atípico ritmo 5/4). La composición formó parte del álbum Time Out que también contenía otros temas de jazz con ritmos atípicos (esa fue una línea muy seguida por Brubeck, el alma mater del cuarteto). Take Five no fue, al principio, un tema popular. Es más, la crítica y el público destrozó con críticas despiadadas el álbum y el tema. Y así, Take Five fue ignorado. Pero en 1961 vino la revancha: los aficionados al jazz empezaron a darse cuenta que Take Five es una genialidad, y que Time Out era un álbum magistral. Antes de pasar al vídeo con el tema, les cuento otra curiosidad: la ejecución del tema es tan compleja que el cuarteto tardó varios días en poder grabarlo en estudio (eso ocurrió en 1959). Y en vivo, el cuarteto simplificó la composición y su tempo ya que es un tema que requiere una enorme concentración, gasto de energía y un virtuosismo fuera de lo común. Que tengan un excelente domingo.



O Pato, Joao Gilberto, y el padre de la Bossa Nova

 Y un día en los '60 apareció en el horizonte de la música popular mundial algo llamado Bossa Nova que llegaba del enigmático y distante Brasil. Casi todos los grandes intérpretes de su tiempo cayeron rendidos al los pies de la Bossa Nova y sus figuras. Desde Frank Sinatra a Charles Aznavour, Julio Iglesias, Tom Jones y hasta Louis Armstrong fueron seducidos por este grupo de músicos brasileños que traían extrañas canciones con muy originales armonías y unos acordes raros y una manera de cantar tan rítmica y enigmática.

Joao Gilberto, llamado Padre de la Bossa Nova, por ejemplo, irrumpió en el mundo musical internacional en 1960 de la mano de O Pato. Canción que no es de su autoría ( los culpables de la belleza son Jayme Silva y Neuza Teixeira ) pero a la que volvió inmortal.
Los que tienen mas de 50 ya la reconocerán.


Imagen de Flickr bajo licencia de Creative Commons











Los Saicos, los papás de la música Punk

 La música punk ( no el movimiento... que son dos cosas diferentes ) nación en Perú en los '60. Les parecerá una afirmación temeraria. Pero es lo que dicen los expertos de las publicaciones mas especializadas en este tema.

El grupo que la parió fue Los Saicos, que con muchas intermitencias e idas y venidas siguen vigentes.

Que la música punk haya nacido en Perú será una sorpresa para muchos.
Tiene su explicación, sin embargo.
Los integrantes de la banda Los Saicos pertenecían a una clase social acomodada, vivían en un barrio de clase alta en Lima y estaban acostumbrados a escuchar músicas de otras culturas y estuvieron familiarizados con el rock y sus derivaciones desde la adolescencia.
El sonido de garage y la crudeza del estilo es ejemplo que ellos también quisieron despegarse de los sonidos que los rodeaban desde países vecinos mucho mas ligados al Beat y la música melódica.



Cine y Espacio Cultural Jean Cocteau, Santa Fe, New Mexico

 Deseo mostrarles un cine de los de antes, con pantalla de las de antes, y sonido del de antes.

Un cine que se llama Jean Cocteau. Cuya ubicación es especial, su dueño es especial y a la vez el cine es mas que un teatro, una biblioteca, un bar, una cafetería, un espacio cultural, una galería de arte, un punto de encuentro de la movida social y cultural de la capital del estado de New Mexico, Santa Fe. El Jean Cocteau una estrella por sí mismo, y verán por qué. 

En el Jean Cocteau se puede disfrutar de unos tragos o un café mirando cuadros de artistas locales y estar ojeando libros autografiados por el escritor y dueño del cine y Alma Mater de Game of Thrones, George R.R. Martin; y por supuesto se puede ver películas clásicas, independientes o extrañas en pantalla de tela muy sencilla y con sonido de los equipo acústicos muy rudimentarios usados en los '70; o pueden participar en una conferencia de autores, escritores o artistas de renombre internacional y poder compartir charlas y debates, seminarios o una fiesta con amigos; o concurrir a los espectáculos de magia, vodevil, stand up; o presenciar disertaciones o coloquios en los que el propio George R. R. Martin está presente. Es común en el pueblo verlo a Mr. Martin vagabundenado por ahí.
Este presente del Jean Cocteau ha tenido un pasado azaroso, sin embargo.

El cine nació con el nombre The Collective Fantasy en 1976 bajo el ala protectora de 4 soñadores enrolados en el hippismo: Lynn Cohen, Mary Hether, Anne Lewis y Richard Szanyi. La programación era risueña y muy amateur. En 1983 el cine cambia de nombre y dueño. El Jean Cocteau prende sus luces al amparo de Brent Kliewer quién luego vendió a la empresa Trans-Lux que lo regenteó hasta su cierre en 2006. Y gracias a George R. R. Martin es que el cine vuelve a abrir sus puertas en 2013.
Martin decidió conservar el mismo nombre 'Jean Cocteau' para esta nueva etapa del complejo cultural cuyo edificio fue remodelado y embellecido y otorgándole a la sala una nueva programación, nuevo espíritu y misión. Martin le ha infundido al Jean Cocteau un nuevo empujón por la divulgación del cine independiente, clásicos y rarezas; y los espectáculos en vivo, conferencias y multiespacio para eventos.







Hurricane, la canción de Bob Dylan con múltiples versiones judicializadas

No soy Dylanista, tampoco amante de las canciones protestonas.

Pero algunas canciones de Bob Dylan me gustan, y algunas canciones de protesta también.

La historia de esta canción, llamada Hurricane, es bastante conocida.
Cuenta la historia de un boxeador, Rubin "Hurricane" Carter, que es acusado y encarcelado en 1966 muy probablemente de manera injusta por un crimen, que se cree, no cometió.
Dylan fue valiente e insistente en sostener la inocencia de Hurricane, hasta llegó a visitarlo en 1975 en la prisión en la que Carter estuvo convicto 22 años.
Dylan escribió, junto a su amigo el compositor Jacques Levy, esta canción que ha tenido unas 5 versiones del propio Dylan con diferentes letras. La letra fue cambiando por motivos legales: algunos de los testigos del crimen por el que fue acusado Carter amenazaron con calumnias a Dylan y Levy, forzándolos a reescribir la letra. Como los testigos no quedaron conformes, y debido a otras presiones ejercidas por la compañía grabadora y de otras entidades, Dylan y Levy reescribieron una y otra vez la letra hasta que casi todos quedaron conformes. Menos Dylan.

Les dejo la versión original para que la escuchen.






Canto de Ossanha, mi canción preferida de Vinicius de Moraes, Maria Creuza y Toquinho en La Fusa

Resulta que el 24 de enero de 2024 uno de mis canales de Youtube cumplió 5 años. Y para festejarlo, pues escribí en la sección "Comunidad" un texto alusivo al festejo.

En es escrito le contaba a quienes leyesen el posteo que luego de 5 años poseo solamente 500 suscriptores; y a contracorriente del algoritmo que me ignora (y también yo lo ignoro) soy como la nada; una nada que piensa, resuelve y genera sin esperar que otros se den cuenta que lo que hago lo hago por mí, a mi gusto, a mi tiempo.

También dije que voy, siempre, más allá de la creación, más allá de la conciencia y de el armado conceptual de un tópico determinado. Como bien dice mi mejor amiga: "vos sos el dínamo; y a partir de allí, todo fluye". ¿Qué suena egoísta...? Puede ser: lo que escribo, grabo, digo y dibujo lo hago por mí y me tiene que gustar y convencer a mí; y si luego ello gusta a otras personas, pues tanto mejor. Para festejar los 5 años y los 500 suscriptores de mi canal, entonces, posteé unas pocas palabras y que estaban referidas a cómo nació mi relación con la música. Que es la historia de una nena (en los '70) a la que no le interesaba que la sigan; que no me interesaba deslumbrar, polemizar ni destacar.
Pero mejor, voy a la historia. El primer disco que tuve en mi vida (tendría unos 6 o 7) me lo regaló mi abuelita. ¿Y qué creen que me regaló? Pues Vinicius, Maria Creuza y Toquinho en La Fusa. Mis padres, horrorizados, creyeron que no era música apropiada para una nena y que yo necesitaba algo mas "light" e infantil. Pues no: mi abuelita insistió que era música para educar, porque mi abuelita pensaba que la música y los libros eran artículos de primera necesidad (justo ella lo decía, que no había terminado la escuela primaria pero poseía una enorme cultura a base de lectura). Ese disco (y otros discos...) marcó mi destino. A Vinicius le siguieron Maria Callas, Frank Sinatra, Nino Bravo, Mozart, Los Jaivas, Ramona Galarza, El Trío Los Panchos... Y todo ello antes de mi adolescencia. Y qué decir de los libros: gracias a mis padres y abuelita, que alimentaban mis neuronas de voracidad incontrolable, antes de la adolescencia mis lecturas ya habían dado cuenta de Thomas Mann, Hermann Hesse, Borges, Bioy Casares, Emile Zola, Hemingway, Joseph Conrad... Todo influye para la construcción como ser y como comunicador. Y mis influencias son tatuajes imborrables y arterias vivas que se notan y sumergen una y otra vez en el pastizal de lo que hoy es la Comunicación de Masas. Voy a dónde casi nadie va, hago lo que no interesa ni repercute; escribo sobre cuestiones que no son populares. Pero no me importa: me gusta lo que hago, y eso es suficiente. Vengo del tocadiscos y de la máquina de escribir. Y hoy estoy aquí, con blogs, libros, y Youtube. Mañana no sé, ¿quién sabe? Me ronda por la cabeza de volver a la máquina de escribir; y también me ronda la cabeza perderme entre renglones y tiza y transformar esa energía inclaudicable con la que nací en un collage metafísico y transformador. Les confieso: del festejo no se enteró nadie, pues nadie me felicitó, nadie me saludó; nadie hizo el menor esfuerzo para comunicarse conmigo y decirme: che, Gabriela, te felicito, en verdad. Y entonces hice un festejo íntimo en el que me felicité a mi misma. Y qué mejor que poner una y otra vez mi canción preferida de Vinicius de Moraes, Maria Creuza y Toquinho, llamada Canto de Ossanha, la misma que tocaron en La Fusa y quedó inmortalizada en ese disco.


Imagen bajo licencia de Picryl.





Searching for Sugar Man, la historia de un héroe que no fue; o de cómo Sixto Rodríguez mereció ser como Dylan

Se dice que en la vida, para tener éxito, se necesita combinar al menos dos componentes de tres: suerte, talento, contactos. Y lamentablemente, Sixto Rodríguez (fallecido en agosto de 2023) solo contó con el talento.

Su enorme capacidad como contador de historias, como compositor y letrista no le alcanzó para lograr la fama y notoriedad que hubiese merecido en los '70. Y fue recién en el 2000 que fue redescubierto y parcialmente reconocido. Sixto grabó dos álbums de estudio en los '70; y en 1975 colgó la guitarra y decidió caminar la vida fuera de la música (cuando ella claramente lo abandonó, o él decidió abandonarla); y de pura casualidad fue redescubierto por sus fans en Sudáfrica y otras partes del planeta poco antes del 2000. El reconocimiento llegó tarde, a los tumbos, y cuando ya Sixto era muy mayor y se había olvidado que había sido artista.

Muchos lo comparan y lo ponen a la misma altura de Bob Dylan; y es que la verdad, Sixto tenía una calidad letrística excepcional, canciones bellísimas y una voz crujiente y bien entonada.
Descubrí a este hombre extraordinario gracias al documental Searching for Sugar Man de 2012, en el que se cuentan las desventuras y peripecias de Sixto Rodríguez y la fama y reconocimiento esquivos que mereció pero nunca llegaron (o llegaron muy tibiamente, y sin destellos).

El multipremiado documental Searching for Sugar Man trató con respeto, gran investigación y edición la increíble historia de Sixto Rodríguez y el estrellato que nunca llegó y lo olvidó. El rodaje del documental corrió por cuenta del ya fallecido director sueco Mailk Bendjelloul, que con delicadeza, inteligencia y mucho respeto desasnó la trama de cómo Sixto Rodríguez fue el mayor talento ignorado de la música folk de Estados Unidos del siglo XX.
Otra joyita del documental es la banda de sonido, que como no podía ser de otra manera, son canciones de Sixto.


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