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Saint Jack (1979)

No se me hubiese ocurrido jamás de los jamases ver esta película, pero ni en pesadillas, hasta que un día surgió la ocasión. Ocasión motivada por la curiosidad.

Los pongo en contexto: hace unos años los amigos de un amigo de mi marido vinieron a pasar la tarde en nuestro departamento, y luego, se quedaron a cenar.
Charla va, charla viene, comimos como sapos. Y a los postres, cada cual contó anécdotas graciosas y cosas insólitas para reírse un rato. Monika, la señora amiga del amigo de mi marido, en un momento comentó: "sin ser actriz, y siendo muy joven, actué en una película con Ben Gazzara y Peter Bogdanovich". Y me la quedé mirando atónita y boquiabierta. Recuerdo que le pedí que repita lo que acababa de decir, e insistió: 
"sin ser actriz, y siendo muy joven, actué en una película con Ben Gazzara y Peter Bogdanovich". 

Imaginen mi sorpresa, y más teniendo en cuenta que no soy persona fácil de sorprender. Es que uno no se encuentra fácilmente a una persona que venga de casualidad a casa y que, además, te mira a los ojos y te dice, sin pestañar, que filmó con tal o cual, así de natural y relajado, como si uno fuese a comprar el pan por las mañanas.
Por supuesto le pedí más detalles: la película es Saint Jack, filmada en Singapur en 1979, con un Ben Gazzara en el tope de su carrera y con un Peter Bogdanovich también en la cima. Monika, para ese entonces, tenía unos 20 añitos. Ella nos contó que se le dio la oportunidad de actuar y actuó (o lo intentó). Y también mencionó que ni bien terminó de rodar la película se dio cuenta que lo suyo no era actuar. Y entonces, Monika dedicó el resto de su carrera laboral al ámbito corporativo y nunca más pisó un set de filmación.

Y ahora, y ya con la anécdota terminada, paso a desglosar la película.
Si he de ser sincera, a Bogdanovich no lo he seguido nunca como director (y además, es un mal actor); pero siempre admiré a Ben Gazzara. La película es, en mi opinión, olvidable. Y el guión es previsible, naive, y que hace agua por todos lados: ¿Quién puede creer que un proxeneta puede ser 'el tío bueno, honrado y honorable' de un grupo de chicas dedicadas al noble oficio de meretriz? ¿Quién puede creer que la mafia china es inofensiva y educada como un angelical niño cantor?

A mi modo de ver, el argumento (basado en la novela del mismo nombre) no tiene sostén ni convicción: si bien la historia contada en la película está ambientada en aquella Singapur de los '70 (que no es la Singapur de ahora); hay cosas que no cuadran, como ser que un yanqui enquilombado intente poner un prostíbulo de alto vuelo con señoritas encapsuladas en el bajo mundo, por un lado; que la mafia china (que es light e inofensiva) le haga algunas zancadillas casi maternales al señor americano; que un señor turbio e inescrupuloso (y sí, adivinaron, Bogdanovich y sus siempre malas actuaciones) intente mediar entre las partes; y como fondo, lo falsamente exótico de Asia y sus gentes. La película no fue creíble en su momento; y menos que menos, ahora.

Pero Gazzara siempre fue Gazzara, en la película está muy bien. El gran Denholm Elliott, que también asomó el pico, actuó fenomenal. Bogdanovich, como ya dije, mal. Y Monika, nuestra invitada (que en el film y en su personaje también se llama Monika), no ha tenido ni tiene dotes para la actuación, y entonces, se lo perdonamos. Menos mal que ella (por suerte para nosotros y nuestra siempre frágil salud mental; y ni qué decir para el resto de la industria cinematográfica) ya no actuó nunca más. 

Monika, te queremos. Te queremos.






J'Accusse (2019)

 J'Accusse es una superproducción extraordinaria del siempre controvertido Roman Polanski estrenada en 2019. Se fue mucho dinero y energías en su puesta, pero vale la pena cada euro y cada segundo que se invirtió en ella. 

Polanski tiene fama de filmar mejor en momentos críticos, de atmósfera mínima, de cámara con objetivo cerrado y estático, y donde los actores deben descarnarse y sacarse las tripas unos a otros. A mi modo de ver, y fruto de su enorme maduración en cuanto a experimentar con otros formatos con más 'aire' y compromiso visual (El Pianista, por ejemplo), Polanski puso toda la carne al asador, quemó todos los cartuchos, se rodeó de su equipo de confianza, y filmó J'Accusse.

J'Accusse está basada en el libro An Officer and a Spy de un amigo de Polanski: Robert Harris. Harris y Polanski ya habían colaborado juntos en The Ghost Writer ( otra película colosal... ). El libro de Harris sobre el que se asienta J'Accusse trata al detalle el escándalo Dreyfus, pero desde la mirada del otro protagonista: el oficial de Inteligencia Georges Picquart, que arriesga todo lo que tiene en su vida para demostrar que Dreyfus es inocente. Y para llegar a esa meta, deberá exponerse, incendiarse y zambullirse en el sumidero de las bajezas humanas más abyectas. Poca ayuda tendrá en ese recorrido doloroso y terrible; aunque Emile Zola y su carta J'Accusse - Zola en esa época era ya famoso y muy polémico, lo que se dice, un mediático de finales del siglo XIX - trate de volver pública la injusticia que pesaba sobre Dreyfus y ayudar a Picquart a rescatarlo de la Isla del Diablo, donde Dreyfus había sido condenado de por vida.

Otras dos perlas de la película: la música sensacional de Alexandre Desplat; y Jean Dujardin en el papel de Picquart - magistral, qué maravilloso actor es Dujardin -. 

Ya sé, ya sé: otra vez nombro a Polanski, y otra vez me desligaré de sus controversias. Y vuelvo a decir lo mismo sobre él, cada vez que me sale la oportunidad: sus problemas judiciales y/o criminales y policiales quedan al margen de su obra. Acá me refiero al artista, al genio y al fenómeno de este gigante del Séptimo Arte; y no me cuelgo de su prontuario. He dicho. 



Cat Women of the Moon (1953)

No sé si llamar a este film 'ciencia ficción', 'fantasía naive', o 'quiero hacer una película y tengo dinero'.

En el Hollywood de la postguerra el boom de las películas de bajo presupuesto fue muy popular (aún hoy lo sigue siendo), y esta cinta mínima se inscribe en ese rango.
De quienes actúan, o el director, no sé.
El responsable de la música sí es conocido: Elmer Bernstein, que fue uno de los compositores de música de películas más importantes del siglo XX.

Sobre el argumento: en la luna viven unas mujeres gato con poderes telepáticos y que son herederas de una cultura milenaria, y, de no creer, una expedición científica de la tierra va a su encuentro. Los terrícolas, cuando no, desean invadir la luna y someterla. Las mujeres gato no se quedan atrás y arman un complot maléfico. Y el resto luego lo verán, lo adivinarán, u olvidarán.

La peli no ha pasado a la historia; creo que hasta sus protagonistas se olvidaron de ella ni bien terminaron de filmar.
Pero acá está nuevamente, a la espera de aquellas mentes sufridas y distendidas que aman el masoquismo cinéfilo.


Nomadland (2020)

Nomadland es una película multipremiada (tiene todos los premios que se les ocurra) de la cineasta china Chloe Zhao.

Que ya me había sorprendido con The Rider, una película de cowboys siglo XXI que ya es de culto.

Zhao, que no es nacida ni criada en USA, y que en realidad ha tenido mas contacto con la cultura británica que con la del Pato Donald, llevaba todas las de perder al momento de encarar ambos proyectos. En The Rider, una producción sencilla y cruda, pero fenomenal, ella le encontró la vuelta al argumento y a los personajes de manera muy natural y firme: hacer que ellos trasciendan la pantalla y se expresen, mas allá incluso de lo que dice el guion.

Nomadland, en algunos aspectos, se parece a The Rider en el hecho de que cuenta una historia chica e íntima. Pero a diferencia de su predecesora, en Nomadland la inmensidad de tonos emocionales es impactante, los fantásticos paisajes son abrumadores; las luces y sombras vivenciales y profundidad de contrastes emocionan hasta lo indecible; y todo ello Zhao lo logra poniendo el foco en las criaturas indescifrables de Nomadland: los vagabundos del desierto, los nómades eternos de ese horizonte interminable que es el centro rústico, rocoso, áspero y los desiertos del medio y sudoeste de USA. Si alguna vez alguno de ustedes cruzó el desierto del Mojave o la ruta 40 en USA los habrá visto: son pequeños grupos de camionetas y utilitarios agrupados bajo el sol incandescente en una tierra en donde por años no llueve.

Y esa es la historia: el desierto, la ruta y sus criaturas. Y aquí entra el guion en el que Fern decide hacerse nómade (la extraordinaria Frances McDormand) luego de dos tragedias que sacuden su vida: quedar viuda y sin trabajo. Y como queriendo y no queriendo ella termina con estos vagabundos compartiendo experiencias, enseñanzas y sueños. Porque no crean... los nómades también sueñan. Y Fern, sin pensarlo y sin esperarlo, encuentra motivos para ser feliz, para disfrutar y experimentar un nuevo amor...
¿ Pero para qué les voy a seguir contando... ?
Muy posiblemente alguno de ustedes la vea y saque sus conclusiones.

A la brillante dirección-guion de Zhao (¿Pero cómo hará esta mujer para absorber de manera tan natural una cultura que no es suya...  ) se suma la ya nombrada McDormand (esposa de uno de los hermanos Coen, si no me equivoco; y en el doble desafío de actuación y producción); el siempre impecable David Strathairn (¿Cómo es que este magnífico actor no es famoso... ? La maldición de los actores de segundo escalón...); y la sorpresa inmensa de un reparto que se completa con nómadas del desierto de verdad, con sus nombres reales y sus camionetas y utilitarios reales.
Y antes que me olvide, deseo contarles que la película está basada en el fabuloso libro Nomadland de la impecable Jessica Bruder. 





Sleepers (1996)

Sleepers es una película clásica, de manual, casi austera, muy bien hecha. Trata sobre unos chicos del barrio Clinton de New York que un día, haciendo cosa de chicos, hacen un desastre. Por jugar una broma a un vendedor ambulante y comer una salchicha gratis estos cuatro chicos arruinan sus vidas para siempre. Son condenados a ir a un reformatorio donde son sometidos a las peores vejaciones, humillaciones y tormentos. Y para peor, la venganza, la vendetta, el mal vivir y la frustración pasan a regir la vida adulta de dos de ellos sin que no haya nada ni nadie que los pueda cambiar o mejorar. Los otros dos muchachos sí logran tener vidas ´honestas´, pero en el fondo la revancha y las ganas de dar a conocer los suplicios que sufrieron en su infancia hace que se metan en terreno pantanoso y lleno de problemas.

En cuanto al director, Barry Levinson, es el mismo de películas famosas como Tootsie, Rain Man o Bugsy. Levinson es un director, que a mi modo de ver, ha tenido una carrera que ha ido de mayor a menor.
En el elenco de Sleepers hay grandes nombres y con actuaciones discretas: Robert De Niro, Kevin Bacon, Brad Pitt, Vittorio Gassman y Dustin Hoffman.



Sirat (2025)

Sirat llegó a mi vida de forma casual. Mi marido y yo estábamos volando de vuelta a casa, en una aerolínea que no merece nombrarse. El menú de películas de vuelo no prometía mucho, y la travesía del atlántico me arrugaba el corazón y mis ganas de terminar mi lectura (The Golden Notebook de Doris Lessing) cuya lectura estaba empantanada en la página 599 y que debería haber concluido en la 635 si no hubiese sido porque mi compañera de asiento (señora mayor, y con poco sentido del humor) me obligó a apagar mi luz de asiento una vez terminado el servicio de comida. Así las cosas, empecé a juguetear con la pantalla delante mío (que dicho sea de paso, emite más luz que la inocente lamparilla del panel central) de derecha a izquierda, sin saber qué elegir. Y no sé si me van a creer o no (posiblemente, no) pero de pronto veo aparecer por mi flanco derecho el alargadísimo dedo indubitablemente índice lleno de anillos góticos que me señalaba la imagen de la película Sirat. Me di vuelta, y allí estaba parada la azafata que oficiaba de jefa de cabina. Jefa de cabina inusual, ya que ni bien subimos al avión descubrí que la señora y yo somos del mismo inexistente club de féminas rotas, raras y bordes. La aeromoza, que calculo estaría ya en sus setentas (y todavía volando) no solamente usaba anillos góticos (aunque luego, y ya con más luz, identifiqué como anillos punk) sino también aros distintos (como yo), zapatos de diferente color (como yo), un corte de pelo asimétrico (como el mío) y una manera de escudriñar la cabina del avión que más tenía que ver con la de salir de cacería humana que con brindar servicio de a bordo. Esta es una de las mías, pensé. Y no me equivoqué. 

Como les conté, el dedo de la sutil azafata apuntó sin dudas a la película Sirat. Y con un movimiento de cabeza agradecí, y la señora, sin decir palabra, dio media vuelta y volvió a su cuartel general en algún lugar del avión.  Y vi Sirat, y vi Sirat, y vi Sirat. Tres veces ví Sirat en el avión, y me quedaron ganas de verla otra vez. Y por eso la vi unas veinte veces más. Gracias azafata borde, te debo una.

Sirat es una película en la que se cuenta y descuenta la historia de un padre español desesperado por encontrar a su hija en una Marruecos agitada por zozobras militares en las que se mezclan camiones, desierto, pérdidas, desgracias, música electrónica de la mejor, amor, desolación, alquimia, desentendidos, explosiones y meandros místicos derivados de alucinaciones y trances logrados a propósito. No les contaré nada más porque deseo que la busquen y vean. Y que viajen con ella, a través de la desmesura. 

Como dato técnico de Sirat, les comento que la dirigió, produjo y escribió el enfant terrible Oliver Laxe (también tuvo el lujazo de que los Almodobar pongan sus monedas); y protagonizó nada más ni nada menos que el enorme e indiscutido Sergi López, que no importa lo que haga, todo lo hace bien. Curiosamente, el resto del elenco no son actores sino cultures ravers de la vida real, y eso tiene una importancia majestuosa. Y ni qué decir de la extraordinaria banda de sonido, impecablemente a cargo del DJ francés David Lettelier aka Kangding Ray.

Pero ojo, que este film no es para cualquiera. Si ustedes no están preparados para hundirse en una orgía visual austera y ocre, si no les gusta la música electrónica, si no les gusta los saltos argumentales ni las astucias de guión, si no les gustan las tribus urbanas, o de desierto, o de los abismos, Sirat los derribará con un golpe en la sien. Después no digan que no les avisé.




Titane (2021)

Titane (2021) es una película francesa que me voló los sesos. La trama es complicada de contar, pero trataré de hacerlo en una sola oración (y sí, soy valiente): Alexia es una asesina serial que tiene una placa de titanio en la cabeza y que queda embarazada de un Cadillac (sí, como lo leyeron) y se hace pasar por el hijo perdido de un bombero pichicateado que le da cobijo aún cuando sabe que no es su hijo; y así de retorcida es toda la película. Lo que me gustó de Titane fue la manera de contar la desmesura, exorbitancia y el no límite aplicado al simbolismo primitivo residual de la posmodernidad y los metalenguajes urbanos. A esta película la ví una sola vez, y fue suficiente. Pero el impacto que me causó me perseguirá hasta el juicio final.

Julia Ducournau escribió y dirigió esta inclasificable (nivel joya) Titane, y la protagonizó una dupla muy sólida y sin fisuras: Agathe Rousselle (de quién no sabía existencia); y el siempre efectivo, buen mozo y carismático Vincent Lindon, el rebelde aristócrata francés que ha elevado al cine galo hasta el infinito. Este film ha ganado la Palma de Oro en el festival de Cannes (que no es moco de pavo); y su directora e intérpretes han recibido múltiples nominaciones y premios a lo largo y ancho del planeta.

Anímense, la película vale la pena.





I don't feel at home in this world anymore (2017)

Este film me lo recomendó un amigo cinéfilo. Y la ví. ¿Qué decirles con respecto a ella? La película es maravillosa. 

El film es filoso, crudo, por momentos comedia negra; por momentos drama atenuado; y por otros momentos de un absurdo que hace brincar carcajadas mientras algunos personajes mueren y otros descubren que la vida es dura, muy dura. La película es kitsch, es apocalíptica, es inusual, es para estómagos y mentes que no tienen prejuicios.

La peli corrió por cuenta de Macon Blair, a quién conocía como actor, pero no como director. En los protagónicos están el impecable Elijah Wood y la naciente estrella neozelandesa Melanie Lynskey.
A la Lynskey hay que seguirla de cerca: esta mujer viene de aquellas islas remotas con un talento gigante y habrá que ver cómo maneja su carrera en USA. Ya saben: con el talento no alcanza.

¿ De qué trata la película... ? Desencanto, frustración, negación, rencor, venganza, sed de aventura policial, contradicción, desidia y maltrato. Todo ello con un final apocalíptico. En la trama anti trama (que no les contaré, aunque parezca que sí) una señora sola, mediocre, alcohólica, aburrida y tonta cree que, a causa de un atraco en su propia casa, al fin ha encontrado a su medio pomelo, su medio kinoto. Pero está equivocada. El tipo es otro perdedor a tiempo completo, como ella. Dos que no hacen uno. Y eso los llevará al desastre.




Carnage (2011)

Durante mucho tiempo la pieza de teatro Art, de Yasmina Reza, fue obra teatral favorita. Creo haberla visto unas 10 veces, o mas. Reza es una mujer muy inteligente, y conoce el alma y las inquietudes humanas contemporáneas como pocos. Creo que sus piezas teatrales son muy inteligentes, escrutadoras, crudas, y algo extremas.

Reza, en mi muy humilde opinión, tiene una particular destreza: sabe cómo hacer que sus personajes discutan y se enreden en 'la nada' y queden desnudos frente al espectador sacándose los ojos por nimiedades y tonterías. Esa sensación me pasó cuando también vi la obra de teatro Carnage.
Carnage es teatro 100 x 100 ácido, visceral, hipócrita hasta la médula, muy de humor sin humor: uno se ríe, pero tiene ganas de llorar.

En 2011 Reza y Polanski adaptaron la obra de teatro Carnage a formato cine. La protagonizaron 4 monstruos: el fenomenal Christoph Waltz (el mejor actor europeo de la actualidad); Jodie Foster; Kate Winslet; y el impecable John Reilly.
Para el que no conoce el argumento de la pieza teatral y su adaptación al cine, paso a contarles, sucintamente: dos parejas se encuentran en un departamento, ambas tratando de limar asperezas luego que el hijo de la pareja invitada le propinara un palazo en la cabeza al hijo de la pareja dueña del piso. Y en el medio, pasa de todo: se emborrachan, se pelean, se amigan, se atormentan, una señora vomita; se disculpan, gritan, cacarean, un hamster se escapa, los chicos se amigan. Y de sonido de fondo un móvil que no para de sonar (un misterioso 'Walter', que llama y llama y vuelve locos a los espectadores de la peli) y un caballero (brillantemente interpretado por Waltz) al que no le tiembla la mano a la hora de pisar cabezas para hacer negocios.

Esta película y parte de la adaptación, como ya dije, corrió por cuenta de Polanski. Que a pesar de ser un malnacido y depredador sexual; también es un genio. Un inmenso y condenado genio. Polanski es un gigante e indiscutido del séptimo arte; y también es un hijo de reverenda perra.

Con respecto a Christoph Waltz: se cuenta en los corrillos de Hollywood que muchos actores yankis no quieren filmar con él. ¿La razón? Se 'come' las películas. Y sino miren lo que pasó en la de Tarantino, Inglorious Basterds: Waltz eclipsó a todos, incluso a Tarantino.
En Carnage pasa lo mismo: Waltz es la estrella ¡¡¡ este tipo es un fenómeno !!!



Into the Wild (2007)

Esta película trata la historia de un chico solitario y aventurero, Chris McCandless, que en 1990 y a poco de egresar de sus estudios universitarios (y con un ingreso confirmado en Harvard para completar su formación) decide tomarse unos años sabáticos y vagabundear por ahí.

Desde 1990 a 1992 este muchacho recorrió muchísimos pueblos y ciudades de USA con su mochila a cuestas; hizo senderismo y canotaje por varios Parques Nacionales; tuvo trabajos ocasionales en diferentes estados e hizo muchos amigos a lo largo del camino. Hasta que un día se le metió en la cabeza que quería ir a Alaska y experimentar una situación de supervivencia extrema.
Y allá se fue, a Alaska.
No le importó que sus amigos ni expertos en vida al aire libre consideraran esa idea como descabellada y sin sentido. Toda esta gente le advirtió que Alaska y su hermosa agresividad y clima extremo no es para cualquiera, y menos para un muchacho cabeza dura, sin experiencia en supervivencia y sus técnicas. Pero Chris creyó que todo lo podía, y allá fue. Cuando somos jóvenes somos tan arrogantes...

El final fue el esperado.
El chico, que en 1992 tenía 24 años, falleció emaciado e intoxicado por la ingesta de semillas salvajes no aptas para el consumo. Alaska, la hermosa y exuberante tierra de aventuras, se lo tragó y lo inmortalizó.
McCandless es, hoy, una suerte de mito e icono juvenil.
El lugar donde Chris falleció (dentro de un colectivo abandonado -el colectivo se removió del lugar hace unos años) es un continuo peregrinar de personas que le rinden tributo al simpático Alex Supertramp (así había elegido llamarse...) y su aventura eterna.

En 1996 el escritor y periodista Jon Krakauer escribió un libro sobre este chico y su triste final que se llamó Into the Wild.
Y en 2007 Sean Penn tomó las riendas de la adaptación, producción y dirección de una película basada en el libro de Krakauer, y así es como le rindió un muy emotivo homenaje a la corta pero intensa vida de McCandless.
Ambos, libro y película, son estupendos.
En el libro hay mucho material fotográfico muy perturbador: el chico, entre las muy pocas cosas que se había llevado a Alaska para vivir 'su aventura' tenía una cámara de fotos. Y de no creer: este muchacho fue retratando su agonía, su caída libre hacia la hambruna y la locura, con sonrisas, serenidad y una claridad mental alarmante.

El libro, y la película (muy crudos ambos) nos llevan inexorablemente por las andanzas y pensamientos de este muchacho que estaba destinado a encontrarse a sí mismo, pero en las peores circunstancias.
La película de Penn es muy despojada, muy dura. Excelentes actuaciones, sobre todo de quién encarna a McCandless, un actor llamado Emile Hirsch.



The Room (2003)

Hace algunos años un conocido, con quien comparto amor por el séptimo arte, me lanzó un desafío: hacer una reseña sobre la archifamosa The Room, considerada la peor película de la historia. Al principio dije que no, y luego dije que sí. De manera particular, las películas mal hechas no me llaman la atención (pero tienen una caterva de seguidores); pero luego de sopesar la invitación del colega, pues me puse manos a la obra, e hice la mentada reseña sobre este film del que mucha gente habla, pero que pocos han visto. Para lograr mi cometido traté de armarme de paciencia e informarme: vi la película de James Franco sobre The Room ( su película se llama The Disaster Artist); leí el libro de Greg Sestero, amigo del alma mater de The Room y actor del film (su libro se llama The Disaster Artist, la película de Franco está basada en ese libro) y finalmente, y ya preparada, me vi The Room.

Pero mejor vuelvo un poco hacia atrás y les cuento el proceso de cómo logré escribir esta reseña. Por eso, empezaré por la película de Franco, ya que sobre The Room, en sí misma, hay muy poco que comentar.
James Franco es un hombre talentosísimo, multifacético y algunas veces arriesgado. Secundado por escándalos y por denuncias varias, su carrera siempre parece al borde del precipicio. A Franco lo pongo en la misma línea que Ben Affleck: ambos tienen enorme talento como directores, productores, guionistas; y poco talento pero mucho oficio para actuar. Y al igual que Ben Affleck, Franco ha mostrado mucho tino y mucho sentido común para con aquello que decide actuar. Y la película The Disaster Artist lo demuestra.
En la película, que detalla los entretelones de la filmación y de cómo se gestó The Room, Franco y su hermano Dave Franco (en la piel del ambiguo Greg Sestero) se lucen en paso de comedia. La película es logradísima, muy entretenida y con mucha frescura; la vi como diez veces, y cada vez me resulta mejor.
Una particularidad de la película es que el elenco es de primerísimo nivel: Melanie Griffith, Zac Efron, Bob Odenkirk, Sharon Stone, los ya nombrados James y Dave Franco; y muchos otros haciendo cameos y actuando como sí mismos (Bryan Cranston, por ejemplo) o en cameos auto referenciales (los mismísimos Greg Sestero y Tommy Wiseau).

De Greg Sestero ya les conté un poco. Pero aún no les dije nada de Tommy Wiseau. 
Tommy Wiseau, Tommy Wiseau. 
Ustedes se estarán preguntando quién es Tommy Wiseau. 
Pues es el señor que engendró The Room.

Pero mejor les sigo contando. Como ya les anticipé, la película de Franco está basada en el libro The Disaster Artist de Greg Sestero. El libro me aburrió, pero nada malo hay en ello, pues muchos libros me aburren. Mucho del libro se pierde en desentrañar el país de nacimiento y la fortuna de Tommy Wiseau -el multitask del engendro -; y creo que a los lectores eso no les interesa. O sí, qué se yo.

Pero vayamos a los papeles: para quién no conoce la trama de la película y la trastienda de The Room, les cuento en pocas líneas: en los 2000 un excéntrico artista (¿artista?) de misterioso origen y de nombre Tommy Wiseau se despierta un día y decide filmar su propia película (y gastar 6 millones de dólares en ella) siendo él mismo director, productor, guionista y actor. Lo secunda su amigo casi adolescente Greg Sestero (un muchacho que al 2026 ya es casi cincuentón, pero que sigue con enterna languidez adolescente). Una curiosidad: Sestero se presenta a sí mismo como modelo, escritor, guionista, director y actor. 
Y le creo, porque soy una creyente.

Sin desmedro de lo anteriormente dicho, paso a la película de marras, la ya multi mencionada The Room. 
Confieso que leí algunas reseñas sobre esa película antes de escribir mi propia reseña.
Y noté que los reseñadores gastaron muchos párrafos en describir un guión que no existe como tal.
¿ Quién puede decir que Wiseau escribió un guión... ? La película no tiene guión, no tiene argumento; la película no tiene pies ni cabeza; la película no tiene costados, ni laterales, ni abismos, ni paraísos. La película es un cúmulo de inconexiones, es un rejunte de escenas que parecen filmadas para películas diferentes y luego mal pegadas. Como una suerte de Frankenstein: un pastiche.
Al momento de filmar The Room Tommy Wiseau nunca había filmado nada (al punto que trabajó con dos procesos de filmación distintos), no sabía dónde estaba parado, hablaba muy mal inglés, no tenía conciencia de lo que estaba haciendo, ni cómo lo estaba haciendo, ni qué recórcholis creía que podía hacer. Lo único concreto en la vida de Wiseau es que es, o fue, un hombre con dinero, mucho, mucho, muchísimo dinero, y como todo ser humano con mucho dinero para gastar, y encima caprichoso a la hora de gastar el dinero, pues filmó una película toda suya. Puede decirse que The Room es sólo y únicamente hija de este hombre.
Así las cosas, cuando filmó salió lo que salió: la nada misma.

Igualmente, el tiempo y las circunstancias hicieron que Wiseau hoy día sea una especie de ídolo, fetiche y mito viviente. Su película tiene muchísimo éxito en cineclubs, en salas de cine alternativo y en festivales de películas retro. 
Con respecto a la dirección y la actuación: otra nada misma. No hay dirección -de nada-; y no hay actuación -tampoco de nada-. The Room vendría a ser como la física cuántica: el estudio de partículas que no existen pero se pueden medir y catalogar.

Para terminar, ¿dónde se puede ver The Room? 
Prueben en plataformas, o algún cine club. 





Changing Lines (2003)

Ben Affleck es como los vinos, a medida que envejece, está mejor. Y es como Carlos Gardel: su halo mítico se agiganta con el tiempo. 

Este muchacho, que es muy talentoso y muy inteligente, ha tenido un enorme salto de calidad en casi todo lo que hace, sobre todo, cuando empezó a priorizar calidad sobre cantidad.
En sus comienzos, solo hacía muecas seductoras en películas de carilindo.
Luego llegó aquel Oscar junto a Matt Damon como guionista. Ambos muy jóvenes.
Después llegaría la consagración y el prestigio: sus películas como director, guionista y productor; y también actuando. Casi siempre y casi todo superlativo.

El año 2002 fue un año bisagra para Affleck en la transición de chico divino a adulto pensante. Ya no podía ocultar que andaba tratando de despojarse de los roles de divo y estrella. Venía de actuar malamente en Pearl Harbor (un horror...) y venía de otras películas livianas y mediocres que no agregaban nada a su curriculum.
Por eso, y en ese mismo 2002, aceptó el reto del británico Roger Michel - el mismo de Nothing Hill - y se puso a actuar en serio y a ponerse el traje de actor y actuar bien y no pasarse de la raya.
Este muchacho, Affleck, no es buen actor, al menos no a la altura de un Marlon Brando, un Daniel Day Lewis o un Jesse Plemons. Sin embargo, si un director de fuste lo agarra y lo exige, saca algo muy bueno de él.
Y es lo que pasó acá.

Del desarrollo de la película (que se puede ver en plataformas) no quiero decir mucho, pero igual les doy algunos indicios. Un abogado rico pero insatisfecho choca con el auto contra un alcohólico en recuperación. Y trácate: los papeles que llevan se mezclan, y los documentos de uno de ellos quedan en poder del otro y viceversa. Uno de los dos llega tarde para pedir custodia compartida de sus hijos... y se pudre todo. Mal, muy mal. Para peor, en vez de pedirse perdón mutuamente se enredan en una guerra campal con consecuencias impredecibles.

Es un gran guion, muy bien estructurado y con vueltas de tuerca bastante buenas. Y los actores que acompañan al gran Ben son fenomenales: una Toni Colette impecable (sin sobre actuar); y Samuel J. Jackson cumple, como siempre.





Pieces of April (2003)

Katie Holmes tiene un karma, o doble karma, que no la deja en paz: el primero, que se la recuerde por Dawson's Creek - el show para adolescentes que fue furor en los '90; y el segundo, que se la asocie como la ex de Tom Cruise. Y casi nada mas.

Pero, en ese casi nada más, hay muchísimo. Excelente, diría.
Holmes es una gran actriz, pero lamentablemente algunas malas elecciones en su carrera (vital para un actor elegir bien qué debe hacer y qué no) no han sido felices ni oportunas. Pero bueno, errores tenemos todos.

En 2003 el ya famoso escritor, dramaturgo, director y productor Peter Hedges ( consagradísimo por Quién Ama a Gilbert Grape, entre otras cosas) la convocó para una película de bajo presupuesto: 300 mil dólares para pagar toda la producción de un film en locación real, con gente común de extra, cámara en mano - u hombro - y un libreto delicioso. El libreto de la película es magistral y guarda una similitud con el de la novela-película de Hedges Quién Ama....: los temores a crecer, tomar responsabilidades, madurar, amar y abrirse al mundo. Hedges, como ya comenté, suele ser director-guionista-productor de sus películas. Y también escribe obras de teatro, ensayos, novelas, libretos para terceros. Es decir, un gran talento.

No deseo adelantar mucho del film, sobre todo por aquellos que quizás deseen ver la película por alguna de las plataformas que la ofrecen. Pero puedo decir que los días de Acción de Gracias en Estados Unidos no siempre son glamourosos ni se pasan de la manera soñada-perfecta del American Way of Life. La protagonista (April) es una chica que vive en un barrio duro de New York y en un departamento que se cae a pedazos; pero ello no impide que ella tenga ilusiones, sueños y desafíos: invitar a su desastrosa familia en esa fecha tan especial; pero sobre todo, la excusa es ver por última vez a su madre, que tiene una enfermedad terminal. La familia, incluida la abuelita senil, emprende un viaje de ida en busca de la ovejita descarriada; ellos tienen su propia Road Movie con varias vueltas de tuerca. Y en el medio, entre los preparativos del pavo de Thanksgiving y los vecinos multiétnicos de April que la ayudan a cocinar, pasa de todo.

Grande Katie Holmes. 





El Camino de San Diego (2006)

Entre todo lo que se escribió, escribirá o escribe, lo que se dice o dijo o dirá con respecto a Diego Armando Maradona me puse como objetivo volver a ver esta película en Youtube.

Se trata de El Camino de San Diego, film 100 x 100 con ADN de Carlos Sorín.
Sorín es un director absolutamente atípico. Sus últimas producciones son con un mínimo de equipo, sin actores profesionales pero con gente real y en sus ámbitos cotidianos; despojo crudo, historias sobre seres creíbles y en su entorno y con sus familias y amigos.

La carrera cinematográfica de Sorín se puede dividir en dos: su parte comercial que abarca solo dos películas ( La Película del Rey - una joya -; y Eversmile New Jersey - otra joya, y protagonizada por Daniel Day Lewis); y su parte minimalista, despojada, asceta y cero comercial que es toda su maravillosa producción posterior. 

En El camino de San Diego Sorín nos zambulle en la calurosa provincia de Misiones y en la cotidianeidad de un muchacho que, como ya adivinaron, tiene una obsesión por el Diego. Que en Argentina haya un inexplicable culto místico por Maradona no es ninguna novedad (me incluyo, para mí es la materialización de un dios mortal y pagano); y me parece que esta película explica claramente cómo se vive ese amor, esa pasión y ese agradecimiento ilimitado por el 10.
Sorín escribió el guión a partir de una situación real: a partir de 2004 Maradona sufrió crónicos problemas cardíacos, de adicciones y psíquicos (que desencadenarían en su fallecimiento en 2020). Y acá es donde el protagonista ficticio de esta película  se nos materializa: un chico llamado Tati, muy humilde y sencillo, y que como casi todos los argentinos, tiene una relación amador-amado con el 10. Tati vive en pobreza extrema, pero así y todo se las arregla para ser feliz. Su vida y su entorno es su amor incondicional por el Diego y la cotidianeidad con sus amigos, los trabajos ocasionales que encuentra, su esposa e hijas. Y un día pasan dos cosas que rompen su cotidianeidad: se entera que el Diego está muy enfermo e internado en una clínica, y encuentra en el monte - bosque - un pedazo de tronco de árbol que se parece mucho al 10.
Y es así que Tati empieza el camino a Buenos Aires para brindarle a Maradona el pedazo de tronco como ofrenda y como regalo. La película es bella como pocas, y muy querible.





Mank (2020)

No me gustó esta película. Mank no me gustó nada. 
No me gustó porque está filmada en un mediocre y mal maquetado blanco y negro, o sepia, o algo parecido.
No me gustó porque es una película muy críptica, y además, los argumentos conspirativo-maniqueos ya me tienen con las glándulas Weber por los aires...
No me gustó porque para entenderla hay que ser un adivino (o experto) en la muy difícil relación profesional-íntima que los protagonistas tenían (el trío Mankiewicz-Hearst-Welles) y todo lo que los rodeó. Y ni les digo cuando en medio de la película aparecen flashbacks de la elección que perdió Upton Sinclair allá por los '30 (¿Qué recórcholis tendrá que hacer Upton Sinclair en todo esto... ?).
No me gustó la dirección del experimentado David Fincher, que supo hacer muy buenas películas. En este caso no logra contener al muy querible Gary Oldman - un caballero muy dado a la sobreactuación si es que no se le ponen límites - y tampoco aprovecha el enorme potencial de las luces y efectos que el blanco y negro ofrece.

¿Qué me gustó?
La banda de sonido. Otra vez el dúo Reznor-Ross poniéndole talento a la cosa...
La reconstrucción de época.
La gran actuación de Charles Dance.

Para hacer un resumen del film: un muchacho que es un guionista oculto, y que es un genio (un genio siempre ebrio y de escándalo en escándalo; muy Maradoniano, el muchacho) es contratado por otro genio: el gigantesco Orson Welles. ¿El motivo? Welles quiere que le escriba un guion, pero también quiere que el guión esté a su nombre. Mister Mankiewicz (Mank) acaba de sufrir un accidente, está en un pico de excesos varios, y encima, se le aparece el ególatra de Welles pidiéndole un trabajo urgente. Pero ahí no termina la cosa. En el medio de ambos está William Hearst, que en la época fue el hombre mas poderoso del gran país del norte; y como cereza de la torta, Hearst tiene una relación tormentosa con Mankiewicz y Welles.
El resto es historia.
Historia que mas o menos se conoce.
Mank, por una vez en su vida, quiere un poco de dignidad, y le exige a Welles que su nombre aparezca en los créditos. Quiere ver que su nombre aparezca en la pantalla, quiere que su nombre esté marcado como guionista. Y Welles enfurece y todo salta por los aires.

Pero si les sigo contando no tiene sentido.
(¿A que no saben por qué el nombre Rosebud...?)




The Hurt Locker (2008)

 La película Hurt Locker está muy lograda, y tiene una historia peculiar.

Su directora, Kathryn Bigelow (que ganó por esta cinta el Oscar a mejor dirección y mejor película), tuvo que hipotecar todo lo que tenía para poder financiar el film. Como los grandes estudios no confiaron en ella (si he de decir algo a favor de los productores es que no es habitual que directoras de cine hagan películas bélicas) la buena de Bigelow empeñó hasta sus anillos, su casa, su auto. Y como aún no le alcanzaba tuvo que recurrir a un ignoto productor independiente francés que también tuvo que empeñar lo poco que tenía.
La producción pasó por un sin fin de dificultades: no había dinero para efectos especiales, todo se filmó en primera toma ya que no había dinero para la segunda. ¿ Qué hacer, entonces... ? El viejo truco de usar varias cámaras a la vez, y quedarse con la mejor toma. 
Los tres actores protagónicos -que no eran famosos en aquellos momentos, pero hoy sí lo son - cobraron lo mínimo, y también cobraron lo mínimo Ralph Fiennes, David Morse y Guy Pearce, una manera de hacerle el aguante a la directora. Bigelow filmó en Jordania y como extras puso a refugiados afganos; el dinero llegaba para bancar una producción y sus costos por 40 días. Y en 40 días se filmó. Y se filmó con temperaturas que superaron los 45 grados, día a día.
Pero la frutilla del postre se la lleva la edición: Bigelow filmó en 16mm. Hubo que llevar las latas en mano hasta Londres, y en varios viajes, para editar y compaginar en la postproducción.

La película tiene un gran guión, actuaciones bien encausadas, una gran mano de dirección y puesta en escena. Se nota que hay poco dinero, y se nota las ganas de que todo salga adelante y, lo que es más importante, se nota la ausencia de Hollywood. Lo cual es maravilloso. Si alguna vez creyeron que podía llegar a existir una película de guerra minimalista, pues están frente a ella.

Si alguno de ustedes tiene duda de cómo trabajaba un escuadrón anti bombas en Irak,  esta el la película indicada.