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Sirat (2025)

Sirat llegó a mi vida de forma casual. Mi marido y yo estábamos volando de vuelta a casa, en una aerolínea que no merece nombrarse. El menú de películas de vuelo no prometía mucho, y la travesía del atlántico me arrugaba el corazón y mis ganas de terminar mi lectura (The Golden Notebook de Doris Lessing) cuya lectura estaba empantanada en la página 599 y que debería haber concluido en la 635 si no hubiese sido porque mi compañera de asiento (señora mayor, y con poco sentido del humor) me obligó a apagar mi luz de asiento una vez terminado el servicio de comida. Así las cosas, empecé a juguetear con la pantalla delante mío (que dicho sea de paso, emite más luz que la inocente lamparilla del panel central) de derecha a izquierda, sin saber qué elegir. Y no sé si me van a creer o no (posiblemente, no) pero de pronto veo aparecer por mi flanco derecho el alargadísimo dedo indubitablemente índice lleno de anillos góticos que me señalaba la imagen de la película Sirat. Me di vuelta, y allí estaba parada la azafata que oficiaba de jefa de cabina. Jefa de cabina inusual, ya que ni bien subimos al avión descubrí que la señora y yo somos del mismo inexistente club de féminas rotas, raras y bordes. La aeromoza, que calculo estaría ya en sus setentas (y todavía volando) no solamente usaba anillos góticos (aunque luego, y ya con más luz, identifiqué como anillos punk) sino también aros distintos (como yo), zapatos de diferente color (como yo), un corte de pelo asimétrico (como el mío) y una manera de escudriñar la cabina del avión que más tenía que ver con la de salir de cacería humana que con brindar servicio de a bordo. Esta es una de las mías, pensé. Y no me equivoqué. 

Como les conté, el dedo de la sutil azafata apuntó sin dudas a la película Sirat. Y con un movimiento de cabeza agradecí, y la señora, sin decir palabra, dio media vuelta y volvió a su cuartel general en algún lugar del avión.  Y vi Sirat, y vi Sirat, y vi Sirat. Tres veces ví Sirat en el avión, y me quedaron ganas de verla otra vez. Y por eso la vi unas veinte veces más. Gracias azafata borde, te debo una.

Sirat es una película en la que se cuenta y descuenta la historia de un padre español desesperado por encontrar a su hija en una Marruecos agitada por zozobras militares en las que se mezclan camiones, desierto, pérdidas, desgracias, música electrónica de la mejor, amor, desolación, alquimia, desentendidos, explosiones y meandros místicos derivados de alucinaciones y trances logrados a propósito. No les contaré nada más porque deseo que la busquen y vean. Y que viajen con ella, a través de la desmesura. 

Como dato técnico de Sirat, les comento que la dirigió, produjo y escribió el enfant terrible Oliver Laxe (también tuvo el lujazo de que los Almodobar pongan sus monedas); y protagonizó nada más ni nada menos que el enorme e indiscutido Sergi López, que no importa lo que haga, todo lo hace bien. Curiosamente, el resto del elenco no son actores sino cultures ravers de la vida real, y eso tiene una importancia majestuosa. Y ni qué decir de la extraordinaria banda de sonido, impecablemente a cargo del DJ francés David Lettelier aka Kangding Ray.

Pero ojo, que este film no es para cualquiera. Si ustedes no están preparados para hundirse en una orgía visual austera y ocre, si no les gusta la música electrónica, si no les gusta los saltos argumentales ni las astucias de guión, si no les gustan las tribus urbanas, o de desierto, o de los abismos, Sirat los derribará con un golpe en la sien. Después no digan que no les avisé.




Titane (2021)

Titane (2021) es una película francesa que me voló los sesos. La trama es complicada de contar, pero trataré de hacerlo en una sola oración (y sí, soy valiente): Alexia es una asesina serial que tiene una placa de titanio en la cabeza y que queda embarazada de un Cadillac (sí, como lo leyeron) y se hace pasar por el hijo perdido de un bombero pichicateado que le da cobijo aún cuando sabe que no es su hijo; y así de retorcida es toda la película. Lo que me gustó de Titane fue la manera de contar la desmesura, exorbitancia y el no límite aplicado al simbolismo primitivo residual de la posmodernidad y los metalenguajes urbanos. A esta película la ví una sola vez, y fue suficiente. Pero el impacto que me causó me perseguirá hasta el juicio final.

Julia Ducournau escribió y dirigió esta inclasificable (nivel joya) Titane, y la protagonizó una dupla muy sólida y sin fisuras: Agathe Rousselle (de quién no sabía existencia); y el siempre efectivo, buen mozo y carismático Vincent Lindon, el rebelde aristócrata francés que ha elevado al cine galo hasta el infinito. Este film ha ganado la Palma de Oro en el festival de Cannes (que no es moco de pavo); y su directora e intérpretes han recibido múltiples nominaciones y premios a lo largo y ancho del planeta.

Anímense, la película vale la pena.





L'Effondrement (2019)

L'Effondrement es una miniserie francesa de ocho capítulos que se estrenó, sin mal no me acuerdo, en 2019. Los capítulos están todos filmados en plano secuencia (que duran de diez a veinte minutos cada uno, aproximadamente) y la trama no puede ser más brutal: y de pronto se va la luz, para nunca más volver, y sálvese quién pueda. En L'Effondrement el colapso y la anomia llegaron para quedarse; todos estamos metidos en el mismo brodo.

Lo increíble del asunto alrededor de L'Effondrement (en su traducción, El Colapso), es que es puro y duro cine de anticipación, y sino, me remito a un solo ejemplo: en 2025 la luz se fue por completo durante horas en la península ibérica y nada ni nadie pudo hacer nada por ello. Más allá de las teorías conspirativas y de las hipótesis disparatadas sobre qué pasó en realidad con ese enorme apagón, difícil es no asociar esta miniserie con ese episodio tan turbio y angustiante y que nadie había anticipado ni calculado. Aunque no lo crean, en pleno 2026 la luz se corta mucho más frecuente y seguido en países super desarrollados en los que eso no sucedía; el cambio climático está haciendo estragos en la mitad del planeta, y raros signos de anomia social y caos tecnológico nos acechan como nunca.

Detrás de la producción de esta miniserie está el respaldo del gigante francés Canal +, y los alma mater, creadores y directores de los capítulos fueron Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto, todos ellos integrantes del colectivo creativo Les Parasites y también responsables del famoso canal de Youtube Thinkerview.

Siempre que puedo hablo sobre L'Effondrement, sobre todo porque me parece que hay mucha gente que no sabe la que se nos viene. Si pueden, véanla.




Salt of the Earth (1954)

Entre las cosas muy interesantes que se encuentran en Youtube está Salt in the Earth.

Que quizás no les diga absolutamente nada.
Pero si les digo que la película se filmó en plena clandestinidad y que si director y su guionista sufrieron exilio, cárcel y censura, si les digo que la película nunca pudo ser estrenada formalmente en su país de origen y que la mayoría de los que actuaron o trabajaron en el film nunca mas han podido retomar sus vidas normales... es otro tema.

El director de la película en cuestión se llamó Herbert Bibelman.
Y su guionista Michael Wilson.
Que quizás tampoco les dice o suene a nada un tal Bibelman o Wilson.
Pero si agrego que Bibelman fue uno de los Hollywood Ten (los 10 directores-productores-guionistas perseguidos por el Maccartismo y que terminaron sus días desacreditados, en el exilio, fundidos, maltratados y censurados); o si agrego que Wilson no ha podido recibir ninguno de los premios internacionales por los guiones que escribió y que tuvo que poner en nombre de otros sus obras, relatos ficcionales y escritos (lo mismo le había pasado a Dalton Trumbo) el tema también cambia. Wilson, por poner unos ejemplos, fue el 'verdadero' guionista de Laurence de Arabia, El río sobre el Río Kwai, y la ya mítica El Planeta de los Simios.

Salt on the Earth es el relato ficcional de un conflicto sindical-social que tuvo en vilo a las minas del estado de New Mexico en 1952 y 1953. Para sintetizar las razones del conflicto: los mineros mexicanos recibían la mitad de dinero y peores condiciones laborales por igual trabajo desempeñado por los mineros 'blancos'. Llegó un momento que los mineros mexicanos son encarcelados, pero la lucha por los derechos siguió adelante de la mano de sus mujeres e hijos.

Por coincidencia geográfica ( vivo cerca ) conozco las minas del conflicto real y las locaciones que Bibelman y su equipo debieron usar para filmar. Hacer ese recorrido, conocer el terreno, las minas y los caseríos usados en la filmación es toda una experiencia que muchos aún hacen.

Como el film ya había sido censurado antes que se filme Bibelman y la producción debían cambiar de set todos los días, teniendo al FBI y a la policía detrás todo el tiempo. Entonces pueden imaginar que filmar no ha sido fácil. Pero la película es digna, se deja ver, y los actores ( todos actuando gratis, incluso la estrella mexicana Rosario Revueltas) tratan de que la dramatización sea genuina. El pacto ficcional se logra.



Eversmile New Jersey (1989)

La película Eversmile New Jersey se filmó en la Patagonia Argentina en 1989.

El director fue Carlos Sorín. Que tiene una filmografía escasa pero muy interesante.
La película es una coproducción de UK y Argentina, filmada en inglés en un 90% y el otro 10% en español.
Daniel Day Lewis filmó esta película al terminar el rodaje de The Left Foot, la maravillosa actuación que lo catapultó al Olimpo.
Poco hay que agregar de Lewis: talentosísimo, gran capacidad de transformación física, muy buen criterio para elegir dónde y con quién trabajar; mega millonario, seductor; hombre de muy pocos reportajes, escasísimas entrevistas y apariciones públicas y una vida privada apacible y sin sobresaltos.

Sobre el argumento: un dentista de nombre Fergus (gringo) va por la Patagonia curando caries y conociendo gente paseando con su moto vintage con sidecar... y las realidad se hace fantasía y la fantasía realidad. Aparece un chica linda, aparecen esos paisajes desolados que tanto cautivaron a Darwin; aparece gente rara; aparece esa manera tan extraña de filmar de Sorín (tiene como una mano 'soviética' para ir contando historias) y aparece Daniel Day Lewis en el comienzo de su fama muy fresco y suelto.

Para terminar: un chisme.
Sorín se peleó con la producción por el corte final y la película nunca se llegó a estrenar en el circuito comercial para el público en general.
La película se distribuyó en algunos festivales de cine en 1989 y 1990 y luego se la retiró.





A Bout de Souffle (1960)

 Esta película es un film de culto, quizás inmerecidamente.

El film es el primero de Godard (Godard no me quita el sueño, voy aclarando...) en formato cine y el guion es de Truffaut y Chabrol, nada menos. La idea del guion está basada en un hecho real: las andanzas de un ladrón y asesino francés y su novia yanki.
Godard saltó instantanemente a la fama internacional de la mano, también, de los protagonistas del film: Jean Paul Belmondo (hermoso y sensual) y la inmerecidamente olvidada Jean Seberg. La película está considerada uno de los mayores éxitos de taquilla de la historia del cine de Francia y es una de las precursoras del nuevo cine francés de los '60.

Sobre de qué trata: un ladrón y asesino en fuga (Belmondo) y su novia yanki poco escrupulosa y con pretensiones de grandeza (la Seberg). Pero también trata de sueños, traiciones, desilusiones, risas, compartir, vivir al filo de la cornisa y aún así ser capaces de disfrutar.

A Bout de Souffle me dejó recordar la gigantesca jerarquía interpretativa de Jean Seberg; de lo buen mozo que era Jean Paul; o lo esencial que es, algunas veces, volver a los clásicos.




Dr. Strangelove or How I Learn Stop Worrying about The Bomb (1964)

Stanley Kubrick fue el mas británico de los directores de cine de USA; su contrapartida es Guy Ritchie, el mas yanki de todos los directores británicos.

Kubrick vivió toda su vida adulta en Inglaterra. Allí escribió, pensó la dirección, programó, editó, cuidó la fotografía y la iluminación de sus films, muchos de ellos Patrimonio Cultural de la Humanidad - es una afirmación pura y exclusivamente personal -.

Se cuentan muchas cosas de Kubrick., muchas de ellas muy buenas; otras, no tanto.

En un libro que leí sobre Kubrick, y cuyo autor pudo acceder al mítico castillo-bunker del director en Childwickbury Manor (Inglaterra),  se cuenta que todas las áreas comunes de la casa estaban cubiertas con bocetos, cortes de cintas, guiones, anotaciones sobre la luz, sonido, efectos; textos alternativos, notas de dirección y producción, esquemas de escenas, ediciones alternativas y posición de cámaras. Es como si la residencia en su totalidad se hubiese transformado en un Estudio Cinematográfico. Kubrick y su paciente y abnegada esposa salían del castillo para filmar, y una vez finalizada la filmación... a encerrarse de nuevo hasta el próximo film.

Pues la semana pasada disfrutamos otra vez de esta deliciosa y poco inocente película satírica filmada en 1964: Dr. Strangelove. Cuyo título completo es Dr. Strangelove or How I Learn Stop Worrying about The Bomb.
Esta película la descubrí hace unos 7 u 8 años, y desde ese entonces, la miro cada vez que puedo.

De entrada: no parece una de Kubrick.
Porque cuando uno nombra a Kubrick, ¿qué viene a la cabeza? 2001, Full Metal Jacket, Clockwork Orange, Barry Lyndon, The Shinning...

Dr. Strangelove fue el primer largometraje de Kubrick en el que él asume la función de director, guionista, productor y editor. Las mismas funciones que haría en el resto de sus filmes de allí en mas.

La trama de esta delicia fílmica, muy extremadamente cómica y singular es muy risible y bastante disparatada: empieza la guerra nuclear entre USA y la ex URSS por culpa de un general yanki subido a sus humos y egos... que por supuesto no tomará responsabilidad en el desastre; y al final la responsabilidad de la catástrofe es asumida por un oficial de la RAF llamado (o apodado) Mandrake. Por otro lado está el pobre y resignado presidente de USA tratando de contener, inútilmente, la hecatombe; un comandante (de nombre King Kong) de un temible avión B52, cowboy él, y sin demasiadas luces que confunde instrumental, procedimientos y manuales mientras divaga por los cielos con la mentada bomba ; y para terminar, y por supuesto, el científico amoral y patético muy, muy nazi enamorado de su aterradora creación de destrucción masiva: el maléfico Dr. Strangelove.

El elenco es de primer nivel, como cabría de esperar. Y con un Peter Sellers admirable en tres papeles, el Dr. Strangelove, el presidente de USA y el cumplidor oficial de la RAF Mr. Mandrake.
Y claro: también hay un comandante Jack D. Ripper, el ya nombrado capitán de bombardero con el sugestivo nombre King Kong y otro oficial con el maravilloso nombre Bat Guano.


Imagen bajo licencia de Wikimedia Commons




The Trial (1962)

 Orson Welles siempre tuvo esa manía de estar en todo, como Stanley Kubrick.

Y estar en todo al mismo tiempo no se puede, aunque se sea un genio.
A título personal a mí me gusta el Orson Welles actor, mas que el director o guionista o productor.
Welles como actor ha sido magistral, en mi opinión.
Lo recuerdo en películas actuando magistralmente como en The Third Man, o The Stranger. O en Touch of Evil, que para mí es la mejor película de Welles como director y actor. Pero como siempre digo, es cuestión de gustos.

The Trial en su versión cinematográfica es un extraordinario homenaje Noir a la novela de de Kafka del mismo nombre, texto muy bien adaptado por Welles.
Y me parece que ésta es la película mas Kafkiana jamás filmada. Welles además dotó a la película con una escenografía magistral y un juego de luces tenebrosas y e inusuales juegos de cámara que ponen la piel de gallina.
Me dá la impresión que Welles logró captar el sentido opresivo, ambiguo y alienante de un Kafka que nunca terminó de escribir esta novela. Mucho de la obra de Kafka estaba incompleto, sin corregir y disgregado al momento de publicarse, y The Trial no fue una excepción.
Y un poco en la misma senda tenemos a Welles, que a la manera Kafkiana, dejó cientos de guiones cinematográficos sin completar; decenas de películas a medio filmar; varias obras de teatro incompletas y decenas de proyectos de TV en plena producción.
Welles, además de multiprolífico y multifacético era un adicto al trabajo: pasaba semanas enteras sin dormir escribiendo, diseñando, produciendo, actuando o dirigiendo y sometiendo a sus colaboradores, actores y técnicos a jornadas de 40 o mas horas de filmación ininterrumpida.

Con todo lo dicho llego al actor que ha dado vida al protagonista de esta película: Anthony Perkins.
Perkins logra una catapulta al Olimpo por su actuación: brillante, perfecto, hasta como luminoso a pesar de la atmósfera siniestra del film.


Imagen bajo licencia de Wikimedia Commons




11.14 (2003)

 11.14 es una película extraña.

Fue filmada con muy poco presupuesto y por un guionista que se atrevió a la dirección, un muchacho muy joven en aquella época, Greg Marcks. El hombre, hoy, se dedica casi pura y exclusivamente a escribir guiones; muchas veces es una actividad que dá igual o mas dinero que actuar.
La teoría que tengo de por qué abandonó la dirección es: dirigir es una tortura, solo es un tormento para auto flagelantes  y masoquistas. Y puede que este señor Marcks no lo sea y cuando filmó su segundo largometraje se dijo a sí mismo: fuck.

11.14 es extraña porque el guion es maravilloso, maravillosamente bien actuado, dirección excepcional, costos ridículos ( los actores creo no deben ni haber cobrado... ) y en un todo es una gema perdida en el magma de las filmaciones que van y vienen, ganan premios, gastan fortunas en producción, pre producción, post producción y comercialización y todo lo que sigue.
¿ Por qué pienso que los actores no cobraron por actuar... ? Porque el elenco es excepcional y de primer nivel: Hillary Swank - que para esa época ya era una mega hiper estrella; Henry Thomas - otra super estrella -; Patrick Swayze ( ya fallecido, pero también era una super estrella ); Barbara Hershey - super super estrella - y otros actores secundarios entre los que está el muy joven Colin Hanks, el hijo de Tom.

El extraño título de la película, 11.14, nos dice qué algo pasó o muchas cosas pasaron a esa hora... y vaya si pasaron cosas a las 11.14.
Muchas cosas pasaron antes, también. Y todo va fluyendo hacia las 11.14, inevitablemente.
Recién a la tercer vez que vi esta película la entendí por completo.
Lo cual plantea todo un desafío, no es un hueso fácil de masticar.


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Silent Tongue (1992)

 La película Silent Tongue, filmada en 1992 pero estrenada en 1994, es una pesadilla. Créanme.

Ha pasado a la historia por dos cosas: haber sido la penúltima filmada por el mítico River Phoenix, y porque la película fue un desastre en taquilla, público y crítica.

La película fue escrita y dirigida por Sam Shepard.
Y me pregunto que se le puede haber pasado por la cabeza al gran Sam Shepard, tan talentoso, tan prestigioso y tan prolífico como escritor, productor, actor, director y dramaturgo. Un hombre con los honores y pergaminos de Sam Shepard no merece tener en su haber una película espantosa y ridícula, en la que River Phoenix actúa realmente muy mal ( ya quizás harto de todo... ), y en la que los otros protagonistas, Richard Harris y Alan Bates, también actúan mal y en líneas generales el grotesco del guion y la dirección hace que nada sea creíble ni tenga sentido.

¿ Habrá coincidido con las épocas de Shepard y sus vaivenes y escándalos en esa tormentosa relación que mantuvo con Jessica Lange ? ¿ Quizás le caía mal el café por las mañanas y escribió el guion bajo los efectos de los antiácidos? ¿ El paisaje de New México le dio migraña e hizo que escriba y dirija sin ton ni son... ? Nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que San Shepard y River Phoenix nos han regalado un amasijo de tonterías metidas en un film que no tiene principio, final, sentido o razón. Por lo cual, como ya adivinaron, la película es de culto.


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Fitzcarraldo (1982)

Werner Herzog no es santo de mi devoción; Klaus Kinski, sí (y muy a pesar de todos sus escándalos).

Si hubiese alguna vez soñado con ser directora de cine seguro que a Kinski me hubiese encantado dirigir y hubiese sido mi artista fetiche.

La única película que en verdad me parece fenomenal de Herzog es 'The Enigma of Kaspar Hauser' que filmó en los '70 pero que recién vi hace unos años. Esa película me parece fantástica.

Las películas de Herzog 'Aguirre' y 'Fitzcarraldo' solo las vi por Kinski, la verdad. Ambas películas filmadas en el enigmático Perú. Herzog y Perú han tenido una relación tormentosa, tanto que Herzog ama-odia al país andino. Perú, por otra parte, no guarda buenos recuerdos de Herzog, ya verán por qué.
Igual relación odio-amor entre Perú y Kinski, pero multiplicada a la enésima potencia.

El argumento se basa en una historia real: hubo una vez un peruano megamillonario llamado Carlos Fitzcarrald que supo tener una enorme fortuna por la magia de la goma, cuando el caucho se extraía de los árboles de la Amazonia y la cuenca del Orinoco. A este señor Carlos un día se le ocurrió transportar un bote de carga de vapor y que aborígenes esclavos lo cargasen en sus hombros a través de la jungla. No contaré cómo terminó esa historia. Terrible.

Tampoco contaré mucho el argumento de la Fitzcarraldo de Herzog, que tomó parte de la historia verídica de esta masacre y demencia de querer arrastrar un bote por la jungla y transformó la historia real de Carlos Fitzcarrald en una nueva.
La película de Herzog está ambientada unos años mas tarde de los hechos reales -a principios del siglo XX- en la que el protagonista era un irlandés (Kinski) que también desea hacer fortuna en el negocio del caucho y enloquecido por el calor, el Amazonas y los mosquitos, sostiene que es fácil unir dos ríos por tierra llevando un bote de carga a cuestas de las espaldas de esclavos, barco que pretende poner en aguas de un río cercano y así demostrar que los imposibles son posibles gracias y a costa que se ponga la vida de otros en peligro (en el set de filmación se usó un barco real... y los extras tuvieron que lidiar con él kilómetros y kilómetros). 
La manera loca e inhumana de filmar bajo situaciones extremas trajo sus consecuencias: decenas de extras muertos por cansancio, picadura de serpientes, falta de comida, falta de medicamentos y ausencia absoluta de moral de Herzog, que llevó su filmación hasta las últimas consecuencias aún a pesar de cargar en su conciencia con decenas de muertos.
En 2023 filmar en esas condiciones sería un escándalo. Hace 40 años no lo fue.

La banda de sonido es excepcional, eso sí.
Y Claudia Cardinale está muy bien. La única sobria de todo el film.


Imagen bajo licencia de Wikimedia Commons 







Patrick (1978)

Esta es una legendaria película de horror (y por supuesto de culto) australiana; país que no solo ha dado Mad Max y sus coletazos.

Patrick es una película de 1978 ( no me refiero a su reciente remake, de la que nada sé ), y por alguna razón que desconozco (la memoria nos traiciona, algunas veces) pensé que su protagonista (el malvado Doctor Roget) había sido interpretado por el muy controvertido Klaus Kinski. Estaba equivocada, el malo de la película estuvo magistralmente interpretado por Robert Helpmann, que seguro no les dice nada. Pero si aclaro que su cara y actuación saltaron a la fama internacional por su maravillosa caracterización en Chitty Chitty Bang Bang ahí ya lo ubicarán. Helpmann en realidad era bailarín, y muy bueno, por cierto.
El otro protagonista es el olvidado actor Robert Thompson, de quién nada he podido averiguar, y que se calzó el traje del temible Patrick con algo de zozobra. 






Midsommar (2019) y Hereditary (2018); o las andanzas de Ari Aster

A mi marido le encantan las películas de terror, a mi no.

Pero lo acompaño cuando va al cine.

Hace un tiempo habíamos ido a ver una película llamada Hereditary. Una película con un presupuesto bajísimo para USA ( 10 millones ) y que sorprendió a los amantes del cine de terror.
A mí no me gustó, a él sí.

Casi al mismo tiempo este mismo director lanzó otra película en el mismo tono llamada Midsommar y que es una coproducción sueco-estadounidense también de muy bajo presupuesto.
El caso es que Midsommar ya me la vi 3 veces.
Y recién a la tercera me empezó a caer en gracia.
Yo calificaría a Midsommar como género escandinavo-raro solsticio-terror multinacional-técnica reproductiva fuera de lo común- jubilación forzada.
En la parte norte del continente americano ya se la puede ver en Netflix. De otras plataformas no sé.

El director y libretista de ambas películas es una persona muy joven: Ari Aster.
Ambas películas ya son de culto.


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The Three days of the Condor - 1975 -

Este es un maravilloso film de Sydney Pollack de 1975 y con un protagónico de Robert Redford que reafirma su enorme capacidad interpretativa. El gran Robert ya en 1975 no era considerado una mera cara bonita.

También el resto del elenco acompaña: una Faye Dunaway hermosa y correcta; el enorme Max Von Sydow, un Cliff Robertson cumplidor.

Como siempre: las adaptaciones de libros a la pantalla corren el riesgo de no parecerse en casi nada al original. Tal el caso de este film: poco, salvo el comienzo y algunos pasajes mínimos, se conserva de la novela de Grady ( novela que recomiendo, es muy entretenida y cuyo título es The Six days of the Condor ).
El argumento de la película es excelente: una cia dentro de otra cia. Y cuando una cia se pelea con la otra... el hilo se corta por lo mas delgado. En este caso se corta en una supuesta biblioteca que amontona agentes de la cia que son mayormente intelectuales, analizan textos y nada saben de armas ni complots y cuyas vidas son consideradas prescindentes el día que uno de ellos ( el personaje de Redford ) manda un reporte comentando que existen unas coordenadas de posos de petroleo enemigo ( y que el no lo sabe... pero que US tiene intención de invadir ). Este reporte es la sentencia de muerte para él y el resto del equipo. Descubrió de casualidad algo que no hubiese debido descubrir. De la matanza se salva el bueno de Redford de pura casualidad: sale del edifico por una puerta oculta a comprar almuerzo para todos...
Es muy interesante cómo va desarrollándose la situación de perseguido-asesino a sueldo ( que tampoco nada sabe de internas. Lo único que le importa es que le paguen ); y sobre todo la relación captor-cautiva ( choque de titanes entre Redford y Dunaway ). También está muy bien sostenido el choque entre jefes de secciones de la cia que se sacan los ojos entre ellos mismos.
No cuento la última escena entre Robertson y Redford porque es de antología.

Creo que en manos de otro director el film hubiese sido aburrido. Sin embargo Pollack era un gran director de actores y creador de climas. 


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