Adiós, Carlos, Adiós

El viernes 5 de junio de 2026 el artista Carlos Alberto "Indio" Solari se volvió inmortal. Y una incalculable cantidad de almas lo lloraron; me incluyo. Se calcula que un millón de personas concurrieron a su adiós final.

Y fíjense la coincidencia (las casualidades no existen, desde ya): por esos días recordábamos con una amiga que habíamos visto por primera vez a Carlos y su banda (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) en 1985 en el mítico Skylab, allá por San Justo. Y desde ese entonces, todo fue amor.

Explicar la dimensión del Indio Solari es difícil: artista plástico, productor musical, pensador, letrista, escritor, showman, filósofo, cantor. No ha existido fenómeno popular que lo contenga, teoría sociológica que lo explique, ni campo cultural que lo encuadre. Carlos fue y es un mito, con sus exigencias, rimas, contradicciones y anécdotas. Fue un incuestionado, un ser luminoso, un exégeta del arte. Pero ante todo, un imprescindible. Gracias Indio. Gracias.



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